martes, 22 de marzo de 2011

Monseñor Romero merece la beatificación”

Un grupo de ingleses estuvo recientemente en el país, encabezado por el presidente de la Fundación Romero en Inglaterra. Visitaron Ciudad Barrios (San Miguel), el municipio donde nació Óscar Arnulfo Romero.

Escrito por Liliana Fuentes Monroy
Lunes, 31 enero 2011 00:00
Yo ya había venido un par de veces, pero esta acogida que hemos experimentado, caminar por los mismos senderos que él pasó nos anima.”
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Julian Filochowski, amigo personal de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, es presidente de la Fundación Romero en Inglaterra e incansable trabajador por los derechos humanos. Estuvo recientemente en el país junto a un grupo de 30 británicos para recordar a los sacerdotes jesuitas asesinados en noviembre de 1989. Especialmente se detuvo en la tierra de Romero, en Ciudad Barrios (San Miguel), para tomar fuerzas y seguir el camino, porque la sangre de ellos “es un don para todo el mundo”, según sus palabras.
La comitiva de ingleses que acompañó a Julian realizó una peregrinación por los sitios donde nació y vivió Romero, ayudado por una serie de fotografías antiguas que muestran cómo fue la ciudad en tiempos de la niñez del obispo; sin quererlo, el grupo de visitantes inauguró el proyecto de la “Ruta Romero” en la localidad del norte de San Miguel, la cual ya recibió apoyo público, al menos del ministro de Turismo, José Napoleón Duarte Durán, durante su visita reciente.

¿Qué trae de tan lejos a un grupo de ingleses hasta El Salvador?

En este 21.º aniversario de los mártires de la UCA, organizamos la primera peregrinación a la tierra de Monseñor Romero y de los mártires. Hemos viajado desde Londres para visitar la catedral donde (Romero) pregonó sus homilías, el hospitalito donde vivió, la capilla donde se le martirizó; hemos pasado por el lugar del asesinato de las religiosas norteamericanas, porque para nosotros esa sangre es un don para El Salvador, y es un don para todo el mundo. Monseñor Romero es salvadoreño, es ciudadbarrense, pero también es de nosotros, del mundo.

¿Cómo ha sido la experiencia de estar en la tierra natal de Monseñor Romero?

Ha sido lo más grato, la experiencia más grande; yo ya había venido un par de veces, pero esta acogida que hemos experimentado, caminar por los mismos senderos que él pasó nos anima y debe animarles a ustedes, porque el testimonio de Monseñor Romero nos hace creer más en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

¿Ustedes están trabajando por conservar la memoria de Monseñor Romero?

Trabajamos en Londres, cada año, los 24 de marzo tenemos misas, servicios ecuménicos, conferencias, algunos obispos que le conocieron nos han acompañado; estrenamos películas, estamos fomentando un compromiso con Monseñor Romero con su literatura y hemos creado un sitio web.

¿Qué representa Romero para nuestros tiempos?

Es un testigo de la fe, de la resurrección del Señor Jesucristo en este mundo, tiene una credibilidad Monseñor Romero que hace falta en muchas partes. Él hizo lo que había dicho, fue consecuente con su palabra, hizo las denuncias, pero se fue al lado de los pobres y oprimidos, no se retiró cuando las cosas se pusieron difíciles.

Usted le conoció, trabajó con él...

Sí, tuve el privilegio de vivir la gracia más importante que me ha concedido Dios, poder conocer y trabajar con Monseñor Romero y poderle llamar mi amigo. Yo estaba en un instituto católico de derechos humanos en Londres y vine aquí (El Salvador) para ayudarle en Socorro Jurídico, para animarle, porque él no conocía lo que estaba pasando en otras partes del mundo y él fue muy especial, estaba con muchos problemas con los otros obispos, con el nuncio, yo le decía que en Brasil, en Chile pasaban por los mismos problemas que “no solo él era un obispo malcriado” (ríe), o una cosa así.

Usted le promovió a Monseñor Romero para el premio Nobel de la Paz en 1977.

Yo ayudé con otros en Londres para promover su nombre en el Parlamento Británico. Quisimos animarle, darle un perfil mundial cuando estaba sufriendo.

La ONU acaba de declarar el 24 de marzo como Día Internacional del Derecho a la Verdad, ¿qué piensa de eso?

Poco a poco está siendo reconocido en todo el mundo, aunque desde hace mucho tiempo los pueblos de América Latina le han canonizado en su corazón. Hoy en día Naciones Unidas a su manera le ha reconocido sus virtudes, como guía espiritual de las naciones. En mi país hay una estatua de Monseñor Romero en la Abadía de Westminster, que es de la Iglesia anglicana. Y estoy seguro de que, como ya han dicho algunos eclesiásticos de la Iglesia católica, Romero merece la beatificación, solo es de esperar el momento justo.