jueves, 3 de junio de 2010

Es tiempo de un cambio

Es absolutamente inaceptables la partidización que los políticos hacen de todo en la Asamblea, y los movimientos que indican que los diputados defienden intereses particulares, no los de los salvadoreños. Es tiempo de un cambio.
Escrito por Rafael Castellanos
Jueves, 25 marzo 2010 00:00


Polarizan absolutamente todo; raya en el aburrimiento. Muestran su incapacidad de ver más allá de lo único que conocen, ese discurso de pleito repetido hasta el hastío: “digo negro porque dices blanco”, y mañana lo contrario. “Hoy digo blanco, y de que se extrañan, si durante 20 años ustedes dijeron blanco”, y al revés los otros.
Abanderan el hastío que produce esta conducta de algunos dirigentes, porque su presencia aburre. Sería refrescante para la democracia ver rostros diferentes, pero es claro que la mayoría lucha por mantener sus cargos como modus vivendi, y no para servir.
En la nomenclatura del FMLN no caben algunos de los mejores, los más tolerantes, plurales y con una concepción más cercana del rumbo del país y que son los que la mayoría de la población quiere. Esos están en la periferia, fuera del núcleo en el poder del partido.
Provoca frustración ciudadana la repetición de un patrón conocido, sobre todo por el sentido de impotencia de no poderlo cambiar, de estar prisionero de una situación inaceptable pero inescapable.
Molesta el argumento pobre de un siempre presente diputado del FMLN, reaccionando al acercamiento de la comisión de seguridad de la Asamblea a indagar a la PNC por la protección que dieron a las familias y amigos de pandilleros, que protestaron por el maltrato que reciben en la cárcel... “De que se extrañan, ya ha sucedido antes”.
Más bien la opinión pública quisiera conocer su postura. ¿Actuó bien o mal la PNC y por qué? Honestamente, sin desacreditar al contrario, explicando al pueblo. La ciudadanía se indigna de que cuiden esa manifestación, en vez de a las víctimas de los pandilleros. Si la percepción pública es equivocada, quisiera escucharlo con respeto a ella, no irrespetando a los otros diputados.
¿No debería haber acompañado a esa comisión alguien del FMLN? La postura de investigar, preguntar, hacer luz sobre un hecho irregular a los ojos de la población lo amerita. ¿Por qué la politización-polarización? Ya basta, es tiempo de un cambio.
Hay quienes ven más allá y creen que el FMLN, o algunos de ellos, tienen cuando menos tolerancia, si no más que eso, con la delincuencia y los hechos que mantienen en zozobra a la sociedad. Yo no lo creo a la fecha, pero con las actitudes que vemos abundantemente se presta a pensarlo.
De no ser cierto, es procedente desmentirlo con hechos y posiciones consistentes, no es saludable que flote en el ambiente esa percepción tan delicada.

Otro factor que molesta mucho es la percepción de que en la Asamblea se protegen intereses económicos particulares en las leyes que pasan. Esto viene de años, pero pareciera que últimamente se ha perdido el pudor. Con micrófonos abiertos, diputados se quejaron de que su porción del botín no fue tan buena como la de otro, que participó más en inclinar la balanza.
Algunos se han distinguido en el tiempo por esa conducta viciada, a ellos hoy se agregan más. La gente no es tonta y se da cuenta, hay filtraciones y al final, las discusiones terminan en leyes que no favorecen a la gente. Es tiempo de un cambio.
Igualmente chocante es la disputa por cargos y privilegios en la Asamblea, en la Corte Suprema, en diferentes ministerios... A los funcionarios se les olvida que están allí para servir al pueblo, para servir al Estado, como juraron, no para servirse de él. Es tiempo de un cambio. ¿Qué se necesita?