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viernes, 25 de marzo de 2011

Réplica de Mural se exhibirá en casa Blanca

Escrito por Luis Laínez
Jueves, 24 marzo 2011 00:00
política

La réplica del mural de Monseñor Óscar Arnulfo Romero que se encuentra en el Aeropuerto Internacional El Salvador y que fue entregada al presidente Barack Obama cuando visitó la cripta del obispo mártir será enmarcada y exhibida en la Casa Blanca.

El presidente Mauricio Funes dijo a LA PRENSA GRÁFICA que Obama, al conocer la historia del mural, dijo que lo exhibiría en la sede del Gobierno de Estados Unidos. Funes recalcó que fue el mandatario norteamericano el que solicitó ser llevado a la Catedral Metropolitana de San Salvador.
El presidente recalcó que Obama destacó, tanto en la plática bilateral, la conferencia de prensa y en su discurso en la cena oficial, que reconocía a Monseñor Romero como un “guía espiritual”.
Vea video de la entrevista al presidente Mauricio Funes.

Día internacional de la verdad gracias a Romero

Por el legado de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien veló por los derechos humanos, la ONU proclamó que hoy sea el Día Internacional del Derecho a la Verdad.
Escrito por Byron Sosa
Jueves, 24 marzo 2011 00:00
“Pienso que él fue un santo siempre. Desde su juventud tenía servicios espirituales, desde entonces marca esa trayectoria de Monseñor Romero.”
Ricardo Urioste, presidente de Fundación Romero
Este día se cumplen 31 años del asesinato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y el pastor de la Iglesia católica sigue siendo objeto de admiración. La Organización de Naciones Unidas (ONU) es una de ellas. El año pasado adoptó por consenso la resolución que proclamaba el 24 de marzo como Día Internacional de la Verdad, cuyo fundamento primordial lo constituye el legado de Romero, quien fue un incansable defensor de los derechos humanos.
Esto es manifestado en el documento de la ONU que destaca, entre otras cosas, que incluir en este día a Monseñor es como un tributo a quienes han dedicado su vida a la lucha por promover y proteger los derechos humanos de todos y a quienes han perdido el empeño de hacerlo.
“Fue un regalo de Dios (Óscar Arnulfo Romero) para este nuestro país en muchos aspectos. En primer lugar, hizo presencia Dios a través de su palabra, del Evangelio; hizo presente al pobre y al necesitado, que fueron los protagonistas de su palabra”, expresó monseñor Ricardo Urioste, presidente de la Fundación Romero.
La ONU destacó, durante la proclamación, que reconocía los valores de Monseñor Romero y su dedicación al servicio de la humanidad –en el contexto del conflicto armado– como humanista consagrado a la defensa de los derechos humanos, la protección de las vidas humanas y la promoción de la dignidad del ser humano.
Por ese gran legado a la humanidad fue que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó la cripta en Catedral de San Salvador, donde yacen sus restos, durante su visita a El Salvador.
Obama se constituyó el martes en el primer mandatario de ese país en visitar la cripta, donde hizo una oración, corta, cerrando sus ojos.
Romero se caracterizó por hacer llamamientos constantes al diálogo y su oposición a toda forma de violencia para evitar el enfrentamiento armado que, en definitiva, le costó su vida.
Por su parte, monseñor Urioste recuerda que él “hizo presente la verdad, justicia, solidaridad y servicio, todo ello es de Dios. Eso lo alentó en los momentos tan difíciles como los que a él le tocó vivir”.
Canonización
Hace 17 años, en 1994, una causa para su canonización fue abierta por su entonces sucesor Arturo Rivera Damas, y fue a partir de ese proceso que Monseñor Romero ha recibido el título de Siervo de Dios.
“Podría pensarse que quizá sería así de ese modo (canonización laica), pero lo que nos interesa es la canonización de parte de la Iglesia. Le oramos al Señor para que pueda producirse en algún momento, porque personalmente pienso que él fue un santo siempre, desde su juventud tenía servicios espirituales, desde entonces marcan esa trayectoria de Monseñor Romero”, destacó monseñor Urioste.
  
31
años se cumplen desde su asesinato.
Tributo de Ban Ki-moon a Romero
El secretario general de Naciones Unidas dijo que Monseñor Romero fue un destacado y activo promotor y defensor de los derechos humanos.
Objetivo
Dijo que el asesinato del religioso tuvo la intención de tratar de “silenciar a un ardiente oponente de la represión”.
Verdad
Para Ban Ki-moon, la figura de Monseñor Romero concentrará hoy la conmemoración del Día Internacional del Derecho a la Verdad sobre las violaciones graves de los derechos humanos y de la dignidad de las víctimas.
Emblemático
La fecha, instaurada en diciembre pasado por la Asamblea General, estará marcada por un debate organizado en la sede del organismo mundial por la Misión Permanente de El Salvador ante la ONU.
A la luz
Las víctimas de violaciones de los derechos humanos y sus familiares tienen que conocer la verdad sobre circunstancias y razones relacionadas con esos hechos e identidad de sus responsables.

Presidente EUA estrenó la nueva cripta en Catedral

El espacio donde descansa Monseñor Romero fue remozado antes de saber que sería visitado por uno de los hombres más poderosos del mundo.

Escrito por Estela Henríquez
Miércoles, 23 marzo 2011 00:00
“Se trata de un reconocimiento del Gobierno de Estados Unidos, con su presidente, el señor Barack Obama, quien al llegar al país ha querido rendir un homenaje a Monseñor Romero. Ha querido rendir un homenaje considerándolo un héroe de nuestro continente.”
José Luis Escobar Alas, arzobispo metropolitano
politica
La cripta de la Catedral Metropolitana, ubicada en la parte baja del templo, recibió ayer al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El mandatario decidió visitar la tumba de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, la cual ahora es acompañada por la imagen del Cristo Negro y 14 lienzos que representan el Vía Crucis.
La renovación de este espacio, a cargo de un grupo de arquitectos que se sienten satisfechos de haber montado una “galería de arte” en el lugar, se hizo sin conocer que Obama decidiría visitar esta cripta en su paso por El Salvador.
El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, anunció desde el pasado domingo que él mismo acompañaría al mandatario norteamericano por su visita en la tumba de Monseñor Romero, una visita que asegura es un “reconocimiento que está haciendo el Gobierno de Estados Unidos, por su presidente, que ha querido rendir homenaje considerándolo un héroe de nuestro continente”.
Obama se encontró ayer con un espacio que fue modificado gracias al aporte de un donante que prefiere mantenerse en el anonimato.
A partir del 1.º de marzo, este espacio, que antes lucía como una bodega, fue remozado para presentar a quienes llegan una especie de galería de arte formada por los 14 lienzos de la serie “Al calvario” del pintor Luis Lazo, que donó estas pinturas con las estaciones del Vía Crucis.
Aunque en un primer momento la idea fue poner los lienzos en el altar principal, la iglesia y los donantes consideraron la opción de colocarlas en este espacio. “Notamos que cuando llegan turistas a visitar a Monseñor no hacen todo el recorrido por la cripta. Pero en el otro extremo había una Virgencita que recibe a muchos devotos”, explicó Carlos López, de 2CE Arquitectura y Diseño, que estuvo a cargo de la renovación.
López resalta que los donantes buscaban que solo se diseñaran marcos para los lienzos que se supone irían en el altar principal. “Este espacio ya tiene sus obras de arte”, explicó el profesional que terminó trabajando en la remodelación de la cripta.
También hicieron espacio para el Cristo Negro, una imagen donada a la Catedral tras ser restaurada debido a los daños que sufrió cuando intentaron robarla de su lugar de origen.
La Virgen de Guadalupe fue trasladada a uno de los costados de la cripta para facilitar la visita de los feligreses, que llegarán después del presidente de Estados Unidos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El amigo de monseñor Romero

Hablan de monseñor Romero es un libro que incluye nueve relatos de personas que tuvieron un trato cercano con el arzobispo que fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba una misa. El autor es el experimentado periodista vasco Roberto Valencia. Uno de los relatos incluidos en este libro, que será presentado mañana frente a la cripta de Romero, es el de Salvador Barraza, un amigo incondicional. Esta es su historia.
Escrito por Literatura Roberto Valencia Fotografía de Roberto Valencia, ilustración de Calacin
Domingo, 20 marzo 2011 00:00

Aquel sábado Monseñor Romero estuvo reunido en el Hospital Divina Providencia con dos de sus más estrechos colaboradores, el padre Rafael Moreno y el padre Francisco Estrada, jesuitas los dos. Primero había atendido a dos coroneles de la Fuerza Armada en una conversación cordial pero en la que no faltaron reproches, para luego quedarse solos los tres, ordenando ideas para la homilía del día siguiente. Estaba claro que no sería una más, que el país entero estaría más pendiente que lo acostumbrado de sus palabras. Era 20 de octubre de 1979, y la homilía que afinaban iba a ser la primera después del golpe de Estado.

A las 11 de la noche los sacerdotes se retiraron. Cuando ya se habían ido, Monseñor Romero se percató de que el padre Rafael Moreno se había llevado por error los papeles en los que había anotado las ideas que se disponía a dar desarrollar. El toque de queda iniciaba a las 12, y necesitaba que alguien fuera hasta la residencia de los jesuitas, en Santa Tecla, para recuperarle sus anotaciones. Era un favor de esos que solo se piden a personas de entera confianza, y llamó a Salvador Barraza.

No lo tuvo que repetir dos veces. Salvador se vistió, manejó su carro hasta Santa Tecla, recogió los papeles, desde allí se dirigió hasta el Hospitalito, se los entregó a su amigo, y se regresó a la casa, cerca de la Terminal de Occidente, sin que ocurriera inconveniente alguno. Salvador volvió a la cama, y Monseñor Romero siguió trabajando en soledad hasta las 4 de la madrugada.

***

Salvador vive hoy en la colonia Buenos Aires del barrio San Jacinto de San Salvador. El dinero que entra en la casa es poco, muy poco, y casi todo lo aporta su esposa Marta. Él trabaja como vendedor de mobiliario escolar, pero gana a comisión, y la venta está mala, nula en los últimos meses.

—Don Salvador, ¿y usted no tiene su pensión?
—No. Yo trabajé mucho, pero por mi cuenta, y uno de joven no piensa que algún día le faltará el trabajo.

Su casa es larga y estrecha. La sala es lo primero cuando se entra desde la calle. Está pintada de azul celeste, pero la humedad se ha encargado de ennegrecer algunas partes. No tiene techo falso, y el mobiliario es escaso: una mesa y sillas, dos sofás cubiertos con sábanas desteñidas, y un pequeño mueble de madera sobre el que descansa un televisor. Lo que singulariza esta sala es el montón de fotografías familiares que cuelgan de las paredes, algunas tomadas en los tiempos de la prosperidad, hace 30 o 40 años. Hay una fotografía ligeramente apartada del resto que es la que Salvador más estima.

—Ahí estamos en México –me dice.

La fotografía es en blanco y negro, y en ella aparecen sentados, en un plano corto, él y Monseñor Romero. La tomaron durante una de las funciones del Gran Circo Unión, en la capital mexicana, mientras los dos miraban un número de funambulistas. Sonríen. Monseñor Romero viste de civil y nada permite suponer que sea un arzobispo. Sin la explicación, lo que cuelga en la pared azul celeste ennegrecida es una imagen de dos amigos, sin más.

***

Salvador Barraza Ascencio nació el 31 de diciembre de 1936 en un mesón del barrio Candelaria, en el centro de San Salvador. La infancia ocupa hoy muy pocos de sus recuerdos. Ni siquiera se acuerda si eran siete u ocho los hermanos que resultaron del matrimonio entre Manuel y Virginia, sus padres. Fueron, eso sí lo tiene presente, años de dificultades que lo obligaron desde muy joven a trabajar para complementar los ingresos familiares. Empezó como ayudante en una gasolinera.

La primera vez que dice haber visto a Monseñor Romero fue en una misa vespertina en la catedral de San Miguel, ciudad a la que viajaba con frecuencia a petición de los padres redentoristas, para los que trabajaba. En una ocasión, recién llegado desde San Salvador, Monseñor Romero le ordenó que se durmiera un rato porque en unas horas saldría de regreso a la capital.

A inicios de los setenta, y animado por su esposa, Salvador pasó a ser su propio patrón. Nació Zapatitos Nenes, un negocio de venta de zapatos para niños que no tardó en convertirse en una saludable fuente de ingresos. Fueron los tiempos de la prosperidad, los tiempos que le permitieron, por ejemplo, viajar a Europa por puro placer.

—El negocio iba bien, tenía clientela hasta en Guatemala y Honduras –dice ahora con nostalgia–, pero luego se puso duro. Con el terremoto del 86 y con la guerra muchos negocios desaparecieron, y eso también le pasó al mío.

Ese trabajo le dejaba mucho tiempo libre, circunstancia que contribuyó a solidificar su amistad con Monseñor Romero: casi siempre estaba disponible para él. Se los veía juntos desde antes incluso de la consagración como obispo, y cuando salían en carro rara era la vez que no manejaba Salvador.

—Pero yo no era su motorista –aclara, consciente de que muchas veces lo han presentado equivocadamente así–. Como arzobispo él tenía su motorista asignado, pero para las cosas de confianza me buscaba a mí, y también yo me encargaba de que saliera a distraerse, porque tenía mucha tensión. Íbamos seguido al mar, siempre andábamos hamacas en el baúl.

Se hicieron compadres, literalmente. Monseñor Romero es el padrino de María Virginia, la mayor de los cinco hijos que Salvador procreó con sus dos esposas: Eugenia, la ex, con la que tuvo tres; y Marta, la actual, con la que tiene dos.

Tras la quiebra de Zapatitos Nenes le tocó hacer casi de todo, pero siempre en el área de las ventas. Vendió camisas, vendió pastas Robertoni, vendió su carro... Pero nada volvió a ser igual. De los tiempos de la prosperidad queda tan solo la amistad con Monseñor Romero que, a su manera, aún cultiva desde el anonimato. Cada domingo, a pie o en un bus de la ruta 22, se desplaza hasta Catedral Metropolitana para escuchar la misa de las 9 junto al mausoleo donde yacen los restos de su amigo.

—Y usted –pregunto a Salvador–, ¿cree que Monseñor Romero es santo?
—Claro. Y no es solo que lo crea, sino que lo viví a la par de él. Tan solo ver esa convicción con la que entraba en las iglesias... Con Monseñor llegué a tener una confianza de hermanos, de buenos hermanos.
—¿Notó diferencia en él antes y después de ser arzobispo?
—Lo mismo. Yo igual lo llevaba a mi casa, igual jugaba con mis hijos, igual se acostaba en la haragana...
—Algunos hablan como si se tratara de dos personas distintas.
—No, nada que ver. Lo que sí es que tenía un carácter fuerte, pero eso antes y después. Como migueleño, pues. Carácter fuerte, pero también la otra cosa: la dulzura, la forma respetuosa de tratar, era bien mielita.

***

El nuncio apostólico para Guatemala y El Salvador en 1970 era el italiano Girolamo Prigione. Poco antes del atardecer del 21 de abril, monseñor Prigione habló con Monseñor Romero y le comunicó la decisión de la Santa Sede de nombrarlo obispo y el cargo asignado: obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Salvador. Le pidió que lo meditara y que le respondiera en no más de 24 horas. Aceptó.

La consagración se celebró dos meses después, el 21 de junio. El propio Prigione fungió como consagrante principal, y los co-consagrantes fueron monseñor Chávez y González y monseñor Rivera Damas, arzobispo de San Salvador y obispo auxiliar respectivamente. El cardenal Mario Casariego viajó desde Guatemala para el evento, además de los obispos salvadoreños y de otros llegados de distintos países de la región. Como maestro de ceremonias eligió a su amigo, el padre Rutilio Grande. La celebración se realizó en el gimnasio del Liceo Salvadoreño y fue realmente multitudinaria. Entre los cientos de invitados estaba Salvador, pero apenas pudieron hablar.

—Llegó una buena cantidad de gente. Incluso el Tapón estaba allí.

El Tapón al que se refiere es el entonces presidente de la República, el general Fidel Sánchez Hernández, que se sumó al largo listado de diputados, ministros y generales que asistieron. El grueso de las familias acomodadas de San Miguel, Ciudad Barrios y Santiago de María viajó en tropel a la capital. Hubo música, banquete, vino, discursos... Para el clero que estaba más en sintonía con las directrices consensuadas por los obispos latinoamericanos en la ciudad de Medellín dos años antes, la fastuosa fiesta fue la confirmación de que era un títere de la oligarquía. Un grupo de sacerdotes incluso firmó un comunicado para criticarle con dureza.

***

Monseñor Romero tenía un carácter fuerte, explosivo a veces. Cuando se molestaba, algo que ocurría con relativa frecuencia, su locuacidad se convertía en un ariete contra el causante de su enojo, sin importar si este era un ser querido y sin medir la contundencia de sus palabras. A alguien que había hecho de la palabra su herramienta de trabajo nada le costaba ser hiriente. Y lo lograba. Luego, más calmado, le tocaba pedir disculpas. Se me fue la albarda de lado, le gustaba decir.

Ese carácter suyo le dio problemas durante las más de dos décadas que trabajó en la diócesis de San Miguel, sobre todo con los demás curas. En 1967 lo trasladaron a San Salvador para trabajar en la Conferencia Episcopal y, salvo el caso paradigmático del padre Grande, tampoco logró entablar grandes amistades con sacerdotes en la capital. Los siete años hasta su partida hacia Santiago de María se recuerdan como años de escasa interactividad en los espacios comunes del seminario, donde residía, e incluso años de recelos y fuertes confrontaciones públicas con otros religiosos, en especial con el numeroso grupo de jesuitas aglutinados en torno a la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).

Salvador no se libró de los arrebatos. Una vez que tenían que mañanear para viajar a Guatemala, Monseñor Romero se presentó temprano en la casa de su amigo para comprobar que aún no se había despertado. Salvador saltó de la cama cuando su esposa le dijo que lo esperaban en la puerta, se vistió en un santiamén y sin desayunar siquiera se subió en el carro y lo puso en marcha. Sobre la carretera Panamericana, a la altura del municipio de El Congo, obligó a Salvador a detener el carro en una gasolinera y le ordenó que se bañara.

—Lo bueno es que con Monseñor era como cuando los cipotes se pelean, que rápido se les olvida. Él no ocupaba su cabeza en esos pleitos.

No solo en esa ocasión Salvador lo comparará con un niño. Dirá: se reía puro niño. Dirá: nunca he visto otra persona que mantenga la sencillez de un niño. Dirá: nunca dejó lo de niño. Dirá: tenía muchas cosas de niño. Dirá: su corazón era como el de un niño.

Un niño, eso sí, con un carácter fuerte, explosivo a veces.

***

Pasan las 11 y media de la mañana de un viernes de septiembre, y Salvador y yo esperamos en el portón de la escuela a Martita, su hija pequeña. Su esposa Marta trabaja, y a él le toca traerla en la mañana y recogerla a mediodía. Juntos caminan dos veces al día los más de 10 minutos que separan el centro escolar de la casa. Platicando sobre Monseñor Romero la espera de hoy se hace más corta. Llovizna. La puerta metálica se abre a cada rato y por él salen niños y niñas uniformados. En una de estas, queda entreabierta y al fondo, sobre una pared, aparece la inconfundible efigie.

—Mire –comento a Salvador–, ahí tienen a Monseñor Romero pintado.
—Ah, ¿sí? –mira curioso–, pues es la primera vez que me fijo... Pero a él no le gustaba eso.
—¿Que lo dibujaran?
—No, la fama. No le gustaba la fama, ni siquiera que le tomaran fotos.

***

Jamás me he creído líder de ningún pueblo, porque no hay más que un líder: Cristo Jesús. Jesús es la fuente de la esperanza, en Jesús se apoya lo que predico, en Jesús está la verdad de lo que estoy diciendo. Sí, yo sería un loco, queridos hermanos, queridos radioyentes, querer ser yo, frágil, mortal, que voy a acabar como todos ustedes, muerto, quererme hacer yo el sostén de todo un pueblo y de toda una esperanza.

(Monseñor Romero, homilía del 28 de agosto de 1977)

***

Era madrugada, pero Monseñor Romero seguía despierto en su casa del Hospitalito cuando escuchó en el techo unos ruidos a los que en un principio no dio mayor importancia. La cosa cambió cuando, amplificado por el silencio de la madrugada, un golpe seco estremeció toda la casa, y esta vez sí que se asustó como se asustaría alguien que está amenazado de muerte.

A Monseñor Romero no le gustaba hablar más de lo necesario sobre las amenazas que recibía. Ni siquiera con su amigo Salvador. Ni siquiera cuando estaba solo frente a su grabadora. Pero fueron muchas y variadas, y cada cual más explícita. “Usted, monseñor, está a la cabeza del grupo de clérigos que en cualquier momento recibirán unos 30 proyectiles en la cara y en el pecho”, decía una nota firmada por un grupo paramilitar llamado FALANGE en mayo de 1979. “Esta unión patriótica lo condena a muerte, igual que hemos matado a tanto cura comunista”, decía otra carta, apadrinada esta por la Unión Guerrera Blanca, también escuadroneros.

Para septiembre de 1979 la certeza de que su vida corría peligro era tal que incluso el Gobierno del general Humberto Romero, con quien Monseñor Romero nunca tuvo contacto alguno para explicitar su rechazo a la represión de los cuerpos de seguridad estatales, le ofreció guardaespaldas y hasta un carro blindado. No los aceptó: “Sería un antitestimonio pastoral andar yo muy seguro mientras mi pueblo está tan inseguro”.

—Vaya, hoy sí que ya estuvo –debió pensar tras escuchar los ruidos en su techo.

Asustado pero firme, salió de la casa para averiguar qué ocurría. Respiró aliviado cuando vio unas ardillas que habían dejado caer unos aguacates del palo que hay junto a la casita. Agarró del suelo un par de los aguacates y se refugió. A la mañana siguiente, antes del desayuno, contó lo ocurrido a las hermanas carmelitas.

—Mire, madre Lucita, fíjese que casi no pude dormir en toda la noche, pero aquí le traigo el cuerpo del delito –y le entregó los aguacates y una sonrisa.

Apenas tuvo a Salvador delante también le contó su encuentro con las ardillas, y los dos rieron como niños traviesos. Todavía hoy, cuando lo recuerda, Salvador ríe como quien cuenta una travesura.

***

—¿Me permite una fotografía? –pregunto a Salvador antes de encaminarnos juntos hacia Catedral Metropolitana.
—Claro, pero me va a dejar cambiar de camisa. Tengo una que es de Monseñor, ¿me la pongo?
—La que usted quiera.
—Es que como hemos hablado tanto de Monseñor Romero... Ya regreso.

Salvador desaparece y reaparece al instante enfundado en una camisola que alguna vez fue blanca y que tiene el cuello roído. En el pecho, el rostro impreso en blanco y negro, con una única franja horizontal roja a la altura del ombligo sobre la que hay una inscripción: 24 de marzo de 1980-2001. Es una camisola sin secretos, similar a las que a diario se venden en las entradas de la catedral, pero esta se pagó en colones.

—Hoy sí, tómeme la foto –dice Salvador, el orgullo en la mirada.

***

La última misa completa a la que asistió Monseñor Romero no fue, obvio, aquella en la capilla del Hospitalito que no finalizó porque un disparo le perforó el tórax. Tampoco fue la misa en la basílica del Sagrado Corazón del día anterior, esa en la que pronunció la histórica homilía en la que, en nombre de Dios y del sufrido pueblo salvadoreño, suplicó, rogó y ordenó el cese de la represión. No. Monseñor Romero celebró su última misa entre campesinos, en una humilde iglesia consagrada a la Virgen de Lourdes en el cantón Calle Real, ubicado en el área rural del municipio de Delgado, a mitad de camino entre San Salvador y Apopa.

Fue Salvador quien lo llevó hasta Calle Real, y en esa ocasión los acompañó Eugenia, la esposa. Ellos tres más los tres hijos de la pareja habían almorzado antes en la casa, habían visto juntos televisión y hasta había sobrado algo de tiempo para que el invitado durmiera un rato la siesta. Al cantón llegaron cuando faltaban unos minutos para las 4, justo para el inicio de la misa en la que confirmaron a un buen número de jóvenes. Al finalizar, hubo pláticas con los campesinos, entrega de víveres para el Hospitalito y se tomó alguna que otra fotografía con los recién confirmados.

Entre unas cosas y otras les atardeció en el cantón Calle Real. Se despidieron de los pobladores, se subieron al carro, Salvador lo puso en marcha y los tres regresaron a la casa familiar. Allí cenaron sin saber que sería la última cena

martes, 22 de marzo de 2011

Inician actos para conmemorar muerte de Mons. Romero

La Secretaría de Cultura ha publicado una agenda de actividades especiales que tienen como finalidad conmemorar el 31.° aniversario de su muerte.
Escrito por Loyda Salazar
Jueves, 17 marzo 2011 16:32
Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, hace casi 31 años, mientras oficiaba la que sería su última misa en la capilla del Hospital La Divina Providencia, en San Salvador.

En el marco de la conmemoración del 31.° aniversario de su deceso, la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República ha dado a conocer una agenda de actividades institucionales que incluye conciertos, exposiciones fotográficas y actos religiosos, entre otros.
Destaca entre los eventos el Festival Verdad 2011, organizado tradicionalmente por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, que se llevará a cabo en el campus de la institución académica este 18 de marzo, desde las 5:30 de la tarde.
Actualmente, el Vaticano trabaja en el proceso de beatificación del religioso. La Congregación de la Doctrina de la Fe concluyó que Romerofue un mártir de la iglesia, pues fue asesinado por su fe cristiana.
Agenda de actividades Secretaría de cultura
18 DE MARZOFESTIVAL VERDAD 2011: “Jóvenes: memoria, seguridad y paz”
Conferencia: “Monseñor Romero y la verdad”
Impartida por el Padre Jon Sobrino
Hora: 5:30 pm
Lugar: Auditorio Ignacio Ellacuría, UCA
19 DE MARZO“Día grande “
Programa:
3:00 pm: Animación para peregrinación
5:00 pm: Peregrinación de la luz (farolitos en peregrinación)
7:30 pm: Eucaristía presidida por Mons. 
Gregorio Rosa Chávez
9:30 pm: Vigilia Cultural en honor a Mons. 
Romero
Con la participación de los grupos: Horizontes, Xolot, Sierra Madre, El Pueblo Canta, Superpakitochac y Torogoces de Morazán
Hora: desde las 3:00 pm
Lugar: atrio de Catedral Metropolitana
21 DE MARZO“Retos: las juventudes salvadoreñas”
Exposición fotográfica
Hora: de lunes a viernes: 9:00 am a 5:00 pm, sábados de 8:00 am a 11:30 am
Lugar: atrio del edificio de aulas D, UCA. A partir del 22 de marzo, vestíbulo Centro Monseñor Romero
“Hablan de Monseñor Romero “
Presentación de libro de testimonios  del autor Roberto Valencia López
Hora: 5:00 pm
Lugar: cripta de Catedral Metropolitana
22 DE MARZO“Con Monseñor Romero, renace la juventud de los pueblos “
Inauguración de exposición y premiación de ganadores concurso de arte en las disciplinas de pintura, poema y ensayo
Hora: 4:30 pm
Lugar: cripta de Catedral
La exposición permanecerá abierta al público hasta el 27 de marzo
24 DE MARZO“Romero voz y mirada “
Inauguración de exposición fotográfica
Hora: 6:00 pm
Lugar: Sala Temporal MUNA
La muestra estará expuesta al público hasta el  9 de mayo 2011
Entrada: el día de la inauguración gratis
$1 nacionales, $3 extranjeros

¡Obama y Romero!

Con la visita realizada el día de ayer 23 de marzo (*) por el presidente Obama y su esposa, Michelle, a la tumba de Monseñor Romero, ambos nos dieron una lección: los errores del pasado no deben ser retranca, ni pretexto para construir un futuro compartido. El mensaje para los salvadoreños fue claro, es hora de salir del atolladero, de abandonar las mezquindades; es hora de pensar y actuar con decencia para llegar a ser una sociedad próspera, democrática y en paz.
Escrito por Facundo Guardado / Analista político
Martes, 15 marzo 2011 00:00
El pueblo salvadoreño y el pueblo norteamericano podemos construir un futuro en el que ambos compartamos, por igual, derechos y responsabilidades.
Si damos un pequeño vistazo a nuestra historia contemporánea, es fácil darnos cuenta de cómo nos impacta a los salvadoreños las decisiones políticas que se toman en Washington.
La política de reforma, conocida como Alianza para el Progreso, elaborada por la administración Kennedy en 1961, para evitar nuevas revoluciones cubanas, dio sus frutos. En El Salvador bajo gobiernos militares, en la década del 60, creció la Democracia Cristiana como la real oposición, la izquierda de la época. Elecciones libres; libertad de expresión; sometimiento de los militares al poder civil; reforma agraria, fueron conceptos que cautivaron la ilusión de decenas de miles de jóvenes y adolescentes que fuimos capaces de imaginarnos que un país mejor era posible.
Las botas y bayonetas de los militares frenaron la reforma. Ante el descomunal fraude ejecutado contra la Unión Nacional Opositora (UNO), en las elecciones presidenciales de 1972 en la que sin duda los candidatos preferidos por la mayoría de la gente eran José Napoleón Duarte y Guillermo Manuel Ungo, Washington guardó silencio.
La Seguridad Nacional pasa a ser el centro de la política exterior norteamericana y para ello el militarismo era, sin duda, el mejor socio. La democracia era buena, siempre que legitimara el acuerdo ya tomado entre los cuarteles, las 14 familias y la embajada norteamericana.
Con alarde de cinismo se escuchaba en los corrillos de Washington: Ciertamente violan los derechos humanos, pero ¡son los nuestros! Sí, son corruptos, pero ¡son nuestros corruptos!
Todo intento de cambio a través de los mecanismos institucionales fue inviabilizado por aquel status quo.
Los jóvenes estábamos condenados a vivir bajo la ignominia o a revelarnos, aceptando las consecuencias de tal decisión. El instinto y la convicción libertaria prevaleció, y la decisión mayoritaria fue inequívoca, la rebelión contra la dictadura.
La administración Carter, si bien proclamó su compromiso con los Derechos Humanos y con la democracia como parte de su política exterior, sus acciones en la región con dicho compromiso fueron extremadamente tibias, le faltó compromiso, le faltó decisión. Jimmy Carter asume el mando en enero de 1977; el general Carlos Humberto Romero es impuesto como presidente mediante un gigantesco fraude en febrero del mismo año; Óscar Arnulfo Romero asume como arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador, en febrero mismo y, en marzo del mismo año, es asesinado el padre Jesuita Rutilio Grande.
Es el general Romero, en su calidad de comandante general de las Fuerzas Armadas, quien además del uso habitual de los cuerpos de seguridad pública en la persecución a los opositores, ordena que el ejército participe directamente en la represión contra la resistencia civil a la dictadura. A esos operativos militares es que se enfrentó, con su pecho y con su voz, el arzobispo Romero.
En marzo de 1978, la amenaza no era el comunismo, la amenaza era la falta de libertades; el cierre de todas las formas civilizadas de expresión.
La guerra civil se originó por falta de libertades y concluyó cuando se abrieron los espacios para el ejercicio de los derechos civiles y políticos.
Washington fue parte del origen y del desarrollo del conflicto. Washington fue parte sine qua non de la solución.
El pueblo salvadoreño y el pueblo norteamericano podemos construir un futuro en el que ambos compartamos, por igual, derechos y responsabilidades.

(*) El autor escribió a propósito esta fecha, que es dentro de una semana.

Festival Ambulante llevará película de Monseñor Romero a El Salvador

"El cielo abierto", del mexicano Everardo González, sobre el asesinato de Monseñor Romero, y "El lugar más pequeño", de la mexicana Tatiana Huezo, sobre ex combatientes de la guerra civil salvadoreña, serán exhibidos en El Salvador y otros países como parte del Festival Ambulante Gira de Documentales.

Escrito por DPA/Ciudad de México
Martes, 15 febrero 2011 17:57
"Tenemos un convenio para llegar a El Salvador en mayo o junio. Será una gira itinerante y vamos a ver cómo funciona. Romero sigue siendo una figura muy polémica y muy polarizada", explicó González a la agencia dpa. "El cielo abierto" es un documental sobre monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado el 24 de marzo de 1980.

Inicialmente fue planificada como una serie de televisión que debía ser producida por la universidad estadounidense de Notre Dame para conmemorar el aniversario de la muerte del prelado, pero por diferencias con el cineasta el proyecto fue cancelado y se convirtió en un documental.
"Quería contar la historia de un hombre que sabe que va a ser asesinado, y de un país que sabe que va a ir a la guerra civil", agregó el director.
"El lugar más pequeño" cuenta la vida de los habitantes de un pueblo, campesinos que en su mayoría, que combatieron durante la guerra civil en El Salvador (1980-1992).
Ambos documentales se estrenaron el pasado fin de semana en Ciudad de México en la sección "Pulsos" del VI Festival Ambulante Gira de Documentales.
La película de Everardo González se proyectará en el Festival de Cine de Cartagena, del 24 al 28 de febrero, en la sección competitiva, y en marzo viajará al Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México.
Las actividades del Festival Ambulante, que producen los actores y cineastas Gael García Bernal y Diego Luna, se extenderán hasta el mes de mayo, con una programación de 80 documentales de 27 países, exhibidos en cines y lugares públicos de 28 ciudades del país.
El programa internacional del festival incluye estrenos de películas documentales en Colombia y Argentina, en la isla de Cuba, en seis ciudades de Estados Unidos, Canadá, España, Sudáfrica, Suecia, Noruega y Tanzania.
A través del programa "Ambulante más allá", documentalistas profesionales trabajan en zonas marginadas de México, Guatemala y Nicaragua, asesorando a la población local para que puedan grabar sus propias películas en video.

La verdad está esclavizada bajo intereses de la riqueza y el poder: Monseñor Romero


El sacerdote hondureño Alexis Zuñiga ofició la misa en la Cripta de la Catedral Metropolitana. Foto Diario Co Latino/Eugenio Castro

Geovani Montalvo
Redacción Diario Co Latino

Durante la misa dominical celebrada por el sacerdote trinitario Alexis Zúniga, en la Cripta de Catedral Metropolitana, fueron recordadas las palabras que dijo Monseñor Oscar Arnulfo Romero en su Cuarta Carta Pastoral del 6 de agosto de 1979.

El obispo mártir, en su carta, reflexionaba sobre el ambiente de mentira que impera en la sociedad como consecuencia de una verdad esclava del poder, de ahí que subrayó la importancia de iluminar la realidad con la luz del evangelio, porque es una palabra que no está encadenada.
“Jesús nos ofrece una contribución para la evangelización de este pueblo, que no puede contentarse con continuar una tradición de predicación y animación de carácter masivo puramente moralizante, sino que tiene que emprender una evangelización personalizante, de fe, que forme a través de pequeños grupos de reflexión, hombres críticos de su medio ambiente con criterios valientes del evangelio”, afirmó Romero.
De acuerdo con el presbítero Alexis Zúniga, Monseñor Romero desafía a cualquier predicador cristiano en cualquier lugar del mundo, porque predicó ante todo con su vida y cargó el evangelio en condiciones tan difíciles.
 “Monseñor decía que somos profetas de un futuro que no es nuestro”, recordó el misionero religioso de nacionalidad hondureña, durante su homilía de este domingo, y aseguró que se considera “un hijo espiritual” del pastor salvadoreño.
El celebrante Zúniga hizo un llamado a practicar el amor, que nos anima a compartir y a abrazar el valor de la paz, que va de la mano con la justicia y la reconciliación. Afirmó que Monseñor Romero ya hizo su parte en la construcción del Reino de Dios, ahora nos toca hacer nuestra parte para seguir construyendo la paz, la justicia y el amor.

“En esta hora de crisis de la patria, es responsabilidad de todos, es un deber de conciencia para todos los salvadoreños aportar ideas y orientaciones desde su propia competencia para poner remedio a tanto deterioro moral”, expresó hace 32 años el obispo asesinado en marzo de 1980.

Recuerdan a Miguel Cavada

Durante el momento del ofertorio, se presentó la foto de Miguel Cavada Diez,  prominente teólogo de la liberación y ex sacerdote católico que falleció la noche del domingo 6 de febrero por causas naturales, a los 56 años de edad.
En 1983, fundó junto a otros voluntarios “Equipo Maíz”, una organización formativa, laica, independiente políticamente y especializada en Educación Popular.

El teólogo se caracterizó  también por ser un fiel seguidor de Monseñor Romero, es así  como en marzo de 2010 publicó el libro ‘El Corazón de Monseñor Romero’, donde en la presentación de este, afirmaba desde su humildad y humanismo: “el libro no es mío, es de Monseñor Romero”.

Murales en ruta turística Monseñor Romero

La ruta se ha planificado a desarrollarse en 11 municipios, 10 del departamento de San Miguel y uno de Morazán.
Escrito por Flor Lazo
Lunes, 31 enero 2011 00:00
departamentos
La ruta turística Monseñor Romero ha comenzado a dibujarse, y poco a poco se llena de murales y estampas que han sido colocados sobre las casas particulares y negocios de algunos de los 10 municipios que conformarán el proyecto.
Uno de los municipios que ya cuenta con más de 60 casas adornadas con dibujos típicos y figuras que rememoran la imagen del arzobispo Óscar Arnulfo Romero es Moncagua, un pueblo ubicado a 10 kilómetros de la ciudad de San Miguel y a 35 km de Ciudad Barrios.
Las instituciones comprometidas en desarrollar el proyecto de esta nueva ruta turística son la Secretaría de Cultura, Gobernación Departamental de San Miguel y el Ministerio de Turismo, así como algunas alcaldías municipales y grupos de jóvenes de las comunidades involucradas.
Melvin Araniva, secretario municipal de la alcaldía de Moncagua, explicó que la decoración de murales de esta localidad inició desde diciembre del año pasado y se espera que concluya en marzo, cuando se inaugure la ruta.
El funcionario municipal explicó que antes de pintar los murales se solicitó el aval de los propietarios de los inmuebles. Agregó que fueron los propios dueños quienes seleccionaron el diseño de los dibujos que habrían de adornar las fachadas de sus casas.
“El profesor René Girón es quien hizo los dibujos, y un grupo de jóvenes del municipio han colaborado con la decoración de los murales. La alcaldía también ha contribuido”, declaró.
Araniva agregó que también mejorarán el ornato de los lugares turísticos más populares del municipio, como el parque central, turicentro El Capulín y el casco de la Hacienda la Estancia, por ser los sitios más visitados por propios y extraños.
El proyecto también implicaría el involucramiento de los pobladores en actividades productivas tales como la fabricación y comercialización de artesanías locales, para lo cual sería necesario realizar capacitaciones e intercambio de experiencias con otras zonas que ya están trabajando en esta área.
Yolanda Portillo, pobladora de Moncagua, es una de las personas que aceptó que pintaran un mural en su casa, pues considera que esto contribuirá a darle una mejor imagen al pueblo donde Monseñor Romero predicó.
“Admiramos lo que hizo Monseñor en todos estos municipios, los cuales recorría cuando iba a Ciudad Barrios, que era su pueblo natal. Estamos de acuerdo en que se debe rescatar la memoria histórica de este gran personaje salvadoreño”, concluyó Portillo.
El resto de municipios incluidos se irán incorporando a los murales y el mejoramiento de sus sitios turísticos.
11
municipios son los que conformarán esta nueva alternativa turística.
Municipios elegidos
El año pasado comenzó a gestarse esta idea de crear una ruta turística dedicada al líder católico.
Incluyendo a Moncagua, 11 municipios serán parte la ruta turística Monseñor Romero, 10 de los cuales son del departamento de San Miguel y uno de Morazán.
Ciudad Barrios, donde nació el líder católico, cuenta con la cascada El Chorrón, el turicentro privado El Amatón, iglesias y beneficios de café.
Los atractivos de Chapeltique incluyen un centro turístico privado y su iglesia colonial. Moncagua ofrece arte rupestre, el centro turístico El Capulín y su iglesia colonial. Quelepa, con ruinas; Sesori tiene cuevas y cerros, mientras que San Antonio del Mosco es reconocido por la elaboración de petates y yaguales.

Monseñor Romero merece la beatificación”

Un grupo de ingleses estuvo recientemente en el país, encabezado por el presidente de la Fundación Romero en Inglaterra. Visitaron Ciudad Barrios (San Miguel), el municipio donde nació Óscar Arnulfo Romero.

Escrito por Liliana Fuentes Monroy
Lunes, 31 enero 2011 00:00
Yo ya había venido un par de veces, pero esta acogida que hemos experimentado, caminar por los mismos senderos que él pasó nos anima.”
departamentos@laprensa.com.sv
Julian Filochowski, amigo personal de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, es presidente de la Fundación Romero en Inglaterra e incansable trabajador por los derechos humanos. Estuvo recientemente en el país junto a un grupo de 30 británicos para recordar a los sacerdotes jesuitas asesinados en noviembre de 1989. Especialmente se detuvo en la tierra de Romero, en Ciudad Barrios (San Miguel), para tomar fuerzas y seguir el camino, porque la sangre de ellos “es un don para todo el mundo”, según sus palabras.
La comitiva de ingleses que acompañó a Julian realizó una peregrinación por los sitios donde nació y vivió Romero, ayudado por una serie de fotografías antiguas que muestran cómo fue la ciudad en tiempos de la niñez del obispo; sin quererlo, el grupo de visitantes inauguró el proyecto de la “Ruta Romero” en la localidad del norte de San Miguel, la cual ya recibió apoyo público, al menos del ministro de Turismo, José Napoleón Duarte Durán, durante su visita reciente.

¿Qué trae de tan lejos a un grupo de ingleses hasta El Salvador?

En este 21.º aniversario de los mártires de la UCA, organizamos la primera peregrinación a la tierra de Monseñor Romero y de los mártires. Hemos viajado desde Londres para visitar la catedral donde (Romero) pregonó sus homilías, el hospitalito donde vivió, la capilla donde se le martirizó; hemos pasado por el lugar del asesinato de las religiosas norteamericanas, porque para nosotros esa sangre es un don para El Salvador, y es un don para todo el mundo. Monseñor Romero es salvadoreño, es ciudadbarrense, pero también es de nosotros, del mundo.

¿Cómo ha sido la experiencia de estar en la tierra natal de Monseñor Romero?

Ha sido lo más grato, la experiencia más grande; yo ya había venido un par de veces, pero esta acogida que hemos experimentado, caminar por los mismos senderos que él pasó nos anima y debe animarles a ustedes, porque el testimonio de Monseñor Romero nos hace creer más en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

¿Ustedes están trabajando por conservar la memoria de Monseñor Romero?

Trabajamos en Londres, cada año, los 24 de marzo tenemos misas, servicios ecuménicos, conferencias, algunos obispos que le conocieron nos han acompañado; estrenamos películas, estamos fomentando un compromiso con Monseñor Romero con su literatura y hemos creado un sitio web.

¿Qué representa Romero para nuestros tiempos?

Es un testigo de la fe, de la resurrección del Señor Jesucristo en este mundo, tiene una credibilidad Monseñor Romero que hace falta en muchas partes. Él hizo lo que había dicho, fue consecuente con su palabra, hizo las denuncias, pero se fue al lado de los pobres y oprimidos, no se retiró cuando las cosas se pusieron difíciles.

Usted le conoció, trabajó con él...

Sí, tuve el privilegio de vivir la gracia más importante que me ha concedido Dios, poder conocer y trabajar con Monseñor Romero y poderle llamar mi amigo. Yo estaba en un instituto católico de derechos humanos en Londres y vine aquí (El Salvador) para ayudarle en Socorro Jurídico, para animarle, porque él no conocía lo que estaba pasando en otras partes del mundo y él fue muy especial, estaba con muchos problemas con los otros obispos, con el nuncio, yo le decía que en Brasil, en Chile pasaban por los mismos problemas que “no solo él era un obispo malcriado” (ríe), o una cosa así.

Usted le promovió a Monseñor Romero para el premio Nobel de la Paz en 1977.

Yo ayudé con otros en Londres para promover su nombre en el Parlamento Británico. Quisimos animarle, darle un perfil mundial cuando estaba sufriendo.

La ONU acaba de declarar el 24 de marzo como Día Internacional del Derecho a la Verdad, ¿qué piensa de eso?

Poco a poco está siendo reconocido en todo el mundo, aunque desde hace mucho tiempo los pueblos de América Latina le han canonizado en su corazón. Hoy en día Naciones Unidas a su manera le ha reconocido sus virtudes, como guía espiritual de las naciones. En mi país hay una estatua de Monseñor Romero en la Abadía de Westminster, que es de la Iglesia anglicana. Y estoy seguro de que, como ya han dicho algunos eclesiásticos de la Iglesia católica, Romero merece la beatificación, solo es de esperar el momento justo.

Demandan derogar Ley de Amnistía


Escrito por Jessel Santos
Miércoles, 18 agosto 2010 00:00
Miembros de la Concertación Monseñor Romero solicitaron ayer al Estado salvadoreño que se cumpla con la resolución emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el caso de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
El organismo de izquierda insistió, en ese sentido, en que se derogue la Ley de Amnistía y que se realice una investigación judicial completa y efectiva e identificar, sancionar y juzgar a todos los autores materiales e intelectuales relacionados con el magnicidio de Monseñor Romero.
La Concertación se sumará a las iniciativas de anular la Ley de Amnistía que han llegado a la Asamblea Legislativa en ocasiones anteriores. “Nos sumaremos a las otras iniciativas que se han hecho antes, pero específicamente para exigir justicia en el caso Monseñor Romero”, manifestó Fredy Sandoval, miembro de la Concertación.
“Las medidas reparadoras son insuficientes, se necesita una indemnización para los afectados y que se incluya el legado de Monseñor Romero en la educación” , afirmó Loyda Robles, también miembro.
Además, exigen un acto solemne con el objetivo único de pedir perdón por la muerte de Monseñor Romero y con la presencia de todas las instituciones estatales, familiares y comunidades afectadas.

Impulsan ruta turística llamada Monseñor Romero

 Secretaría Técnica de la Presidencia ofrece respaldo a proyectos
Escrito por Liliana Fuentes Monroy
Lunes, 19 julio 2010 00:00
La Secretaría de Cultura, Gobernación Departamental de San Miguel y el Ministerio de Turismo (MITUR) impulsan una nueva ruta turística que se denomina Ruta Monseñor Romero.
La ruta se ha planificado desarrollarse en once municipios, diez del departamento de San Miguel y uno de Morazán.
El secretario Técnico de la Presidencia, Alex Segovia, participó el jueves recién pasado en la reunión de actores locales de algunos de los municipios y les incentivó a trabajar por hacer realidad el proyecto.
Además, Segovia se comprometió a destinar recursos para proyectos que desde las necesidades locales se prioricen para mejorar la zona.
“Se debe trabajar en varias áreas, el turista es muy exigente, quiere que esté ordenado, que haya donde poder comer, donde dormir cómodo, que haya seguridad”, apuntó. “Lo mejor es echar a andar las ideas con los pies en la tierra”, enfatizó el funcionario.
La coordinadora Territorial de Turismo, Rita Cartagena, aseguró que se pretende dar mayor vida a los municipios de la zona norte que se han incluido, apoyando además con capacitaciones e intercambio de experiencias con otras zonas que ya están trabajando en el área turística.
Roberto Turcios, quien fue miembro de la Comisión Nacional de Desarrollo, participó invitando a los municipios a realizar sondeos para conocer qué productos se pueden mercadear, para poder impulsar las artesanías locales, una propuesta que también fue presentada de forma escrita por el Comité pro Museo Monseñor Romero de Ciudad Barrios.
El alcalde de Ciudad Barrios, Jones Guzmán, planteó la necesidad de la construcción del mercado para mejorar el ordenamiento, ya que actualmente las ventas se encuentran en el parque central.
Otros alcaldes como el de Carolina, José Armando Hernández, dijo que no podía hablar de turismo en su municipio cuando el proyecto de la presa El Chaparral se supone que inundará el área de ausoles y agua caliente con el que cuentan.
A la iniciativa de la Ruta Romero se sumaron miembros del Movimiento por el Cambio.

Pinta de Ruta Romero

Como primer paso para iniciar la ruta, las entidades inmersas en el proyecto apoyarán a los municipios con la pinta de los postes.
Cartagena, la coordinadora Territorial de Turismo, sugirió que cada zona haga una caracterización de lo que ofrecen, tomando en cuenta la idiosincrasia y cultura, para realizar losdiseños.