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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Presidente Irlandés visita Catedral Metropolitana y tumba de Monseñor Romero

El Presidente de Irlanda, Michel Higgins, acompañado de la Primera Dama de Irlanda, Sabina Higgins, saluda Monseñor Jesús Delgado, en la Cripta de Catedral Metropolitana.


Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino

La figura de Monseñor Romero es un símbolo no solo para los salvadoreños, sino para el mundo entero, ejemplo de ello es la visita del presidente de Irlanda, Michael Higgins, al lugar donde reposan los restos del Obispo mártir.
En la tan apretada agenda, el presidente Irlandés dejó tiempo para una actividad privada donde recorrió las instalaciones de Catedral Metropolitana y la Cripta donde están enterrados los restos de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Durante la visita no se permitió el acceso a la prensa y no se brindaron ningún tipo de declaraciones. El presidente Higgins fue acompañado por su esposa, una comitiva, el vicecanciller de la República, Carlos Castaneda; y el Vicario General de la Arquidiócesis de San Salvador, Monseñor Jesús Delgado.
Al referirse al significado de visitar la tumba de Monseñor Romero, el presidente de Irlanda solamente pronunció que “es de gran importancia para él porque es un defensor de los Derechos Humanos”.
Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, por escuadrones de la muerte, mientras celebraba una misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia.
Tal como denuncia el Informe de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el gobierno de turno no realizó ninguna investigación exhaustiva sobre el asesinato del arzobispo Romero. 
Roberto d’Aubuisson, líder de los escuadrones de la muerte y antiguo miembro de la Guardia Nacional, fue arrestado en mayo de ese mismo año y, a pesar de las pruebas que lo implicaban, tanto en el asesinato de Monseñor como en la conspiración para un golpe de estado, fue puesto en libertad. 
Cuatro años más tarde, el embajador Robert White declaró ante un comité del congreso que existían pruebas suficientes para afirmar “más allá de cualquier duda razonable” que d’Aubuisson había planeado y ordenado el asesinato, aunque este nunca fue procesado.
Al asesinato de Monseñor le siguieron otros actos de violencia terribles contra una Iglesia comprometida con el pueblo salvadoreño, como la violación y asesinato de tres monjas y una seglar estadounidenses el 2 de diciembre de 1980 o el asesinato de seis sacerdotes jesuitas por escuadrones de la muerte en noviembre de 1989. 
Dichos actos se insertaron en un periodo convulso de enfrentamiento entre el poder represor y grupos guerrillero, los cuales se prolongaría durante más de una década.
El motivo del asesinato de Monseñor Romero fue la constante lucha por la defensa de los derechos humanos en el país, ya que  denunció los asesinatos de los escuadrones de la muerte contra campesinos, opositores políticos e indígenas. 
También, defendió los derechos civiles de los obreros, campesinos y aborígenes, por lo cual fue conocido como “la voz de los sin voz” o como “San Romero de América”.
Como parte de las campañas a favor de los derechos humanos y la promoción de la paz y la democracia, Michael Higgins visitó durante la década de los 80 varios países en conflicto, entre ellos El Salvador, por lo que tuvo la oportunidad de conocer a Monseñor Romero. Tanto el presidente Irlandés como Monseñor han trabajado incansablemente por denunciar las violaciones de derechos humanos.
Con la visita a la tumba del Obispo mártir se pone fin a las actividades programadas durante la estadía del presidente Higgins, quien llegó a El Salvador el pasado miércoles.

jueves, 22 de marzo de 2012

La palabra de Monseñor Romero nos continúa estremeciendo





José Jorge Simán ofrece una charla sobre la vida de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, en el marco de la conmemo-ración de su muerte. Le acompaña Monseñor Ricardo Urioste en la Iglesia El Rosario. Foto Diario Co Latino/Rosa Campos


Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino

A 32 años del crimen de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, hecho que conmocionó a la sociedad salvadoreña y causó un impacto en la comunidad internacional, muchos siguen su ejemplo, desde humildes campesinos, mujeres viudas, jóvenes que nunca le conocieron físicamente, pero que lo han logrado sólo a través de sus textos, hasta funcionarios que aseguran hoy en día es un referente importante en la sociedad.

Un ejemplo de este seguimiento a su palabra y constante difusión, ha sido José Jorge Simán, un destacado empresario y quién asegura llegó a conocer al religioso en los momentos más oscuros que vivió esta sociedad.

Jornada conmemorativa a Monseñor Romero en la UES


Estudiantes de la Universidad de El Salvador asisten a una jornada en conmemoración de los 32 años del martirio de Monseñor Romero.


Oscar Letona
Redacción Diario Co Latino

La Secretaría de Proyección Social de la Universidad de El Salvador inauguró este miércoles la “jornada conmemorativa de 32 años del martirologio de Monseñor Oscar Arnulfo Romero”, que tendrá lugar por tres días y pretende recordar su trayectoria.

La inauguración contó con la participación del Rector de la UES, Mario Roberto Nieto, quien destacó la importancia de la actividad y de cómo la palabra de Monseñor Romero ha calado, tres décadas después de su crimen, en esta sociedad y profundizar en las nuevas generaciones.

viernes, 25 de marzo de 2011

Presidente Obama hace historia con visita a tumba de Monseñor Romero

http://www.diariocolatino.com/get_img?NrArticle=90756&NrImage=1
El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cierra sus ojos ante el sepulcro de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, en señal de reverencia, acompañado por el Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas.


Gabriela Castellón Fajardo
Redacción Diario Co Latino

A las 2:30 de la tarde de este martes 22 de marzo, las calles aledañas a la Catedral Metropolitana están cerradas. El Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, llegaría a las 5 p.m., para realizar el recorrido ya previsto en la agenda. Pero, aunque nadie lo sabe aún, la llegada del mandatario será a las 6:25 p.m. Esta tarde, Obama hará historia.

martes, 22 de marzo de 2011

Monseñor Romero y el llamado a superar el odio y la violencia

David Pérez
Redacción Diario Co Latino

Sufrimientos, odio y rencores entre las personas no son dignos de su condición de humanos. Esta es la conclusión a la que llegó, después de tantos años de vida pastoral, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, cuya vida y testimonio son claros ejemplos de que la humanidad, por naturaleza, es amorosa y compasiva.

 Para Monseñor Romero, hombres y mujeres tenemos el don de sana agresividad, es decir, aquella capacidad utilizada para sobrevivir a las circunstancias del medio que nos rodea, transformar naturaleza para consumir sus productos y superarnos en el sendero de la vida. Esto lo hacemos por medio de la inteligencia sensible.
 “Todo hombre tiene un potencial de sana agresividad con que la naturaleza lo ha dotado, para superar todos los obstáculos de la vida”, razonó Monseñor Romero.
En dicho sentido, la crueldad y la agresión  encuentran su esplendor en la máxima mesopotámica: “ojo por ojo, diente por diente”, la que describe pagar con saña lo que con saña se recibe. Monseñor Romero, exhortó a superar esto.
 Gracias a dicha energía, el hombre es capaz de cambiar la sociedad, de transformarla a nuevos estados, de crear un nuevo hombre que deje atrás sus miedos de vivir en armonía y paz. “El hombre tiene audacia, no tiene miedo a los riesgos”, dijo Monseñor Mártir.
 Para Fredy Sandoval, sacerdote oficiante de la homilía  en la Cripta, de la Catedral Metropolitana, el mensaje de Arnulfo Romero es clave para aliviar los problemas que atraviesa El Salvador, siempre y cuando se les enseñe a las generaciones actuales a utilizar positivamente su energía.
 “Si queremos hacer honor a Monseñor Romero aprendamos a valorar y a promover en la niñez y en la juventud su agresividad, es decir, su energía, su vitalidad su dinamismo”, manifestó Sandoval.
 Asimismo, Monseñor Romero puntualizó que esto solo se puede lograr descubriendo la raíz de todos los males de la sociedad. Mientras esto no se haga, cambiarán las víctimas y los victimarios, pero el mundo vivirá en círculos.
 “Cambiarán los nombres de las víctimas y los victimarios, pero habrá siempre violencia mientras no lleguemos a la raíz que está brotando como una fuente segunda esas masacres, esos atropellos, esos asesinatos”, expresó Romero.
 Para el Arzobispo Romero, la superación de los problemas humanos se encuentra en las personas mismas, en la búsqueda incesante de su esencia.

Monseñor Romero y su exhortación a denunciar todo abuso e injusticia


El padre Pedro García oficia la misa en la cripta de catedral. Foto Diario Co Latino/Rosa Campos

Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino  

Vivir fieles a las propias convicciones en un mundo donde se expresen y denuncien abiertamente las injusticias, idolatrías, el materialismo y la búsqueda de las cosas fáciles de la tierra, fue la exhortación durante la misa dominical celebrada en la Cripta de Catedral Metropolitana.

El sacerdote Pedro García dijo que la sociedad debe hacer un esfuerzo por no ser idolatra del dinero, del poder y de las cosas de la tierra, sino ser fiel a las normas de justicia y solidaridad; a la vez se refirió al pasaje bíblico de las bienaventuranzas donde explica que en la gente pobre y humilde está la felicidad.

“La pobreza no puede ser sólo en el sentido económico, la avaricia puede hacer víctimas tanto en la clase desposeída como en los ricos, porque tienen el corazón apegado a la avaricia que en ambos casos hace suscitar acciones de materialismo sofocante”, comentó el padre García.

En la celebración eucarística se hizo referencia a la homilía de Monseñor Romero, que el 29 de enero de 1978 hizo un llamado a la población a liberarse de los pecados del mundo como el egoísmo, el orgullo, la vanidad, entre otros.

 “Es legítimo el deseo de lo necesario y el trabajar para conseguirlo, es un deber; pero la adquisición de los bienes temporales puede conducir a la codicia, al deseo de tener cada vez más y a la tentación de acrecentar el propio poder. La avaricia de las personas, de las familias y de las naciones puede apoderarse lo mismo de los más desprovistos que de los más ricos», afirmó Monseñor Romero.

También señaló que ante esta situación, los corazones se endurecen, los hombres ya no se unen por amistad sino por interés, que pronto les hace oponerse unos a otros y desunirse, por lo cual la búsqueda exclusiva del poseer, se convierte en un obstáculo para el crecimiento del ser y se opone a su verdadera grandeza.

Romero reiteró que pobre es aquel que no tiene confianza en sí mismo, porque hay un sentimiento de incapacidad e inseguridad; sin embargo, el rico es quien lucha por la comodidad de él y su familia, pero con un corazón abierto a la esperanza y amor al servicio de los demás.

“La navidad es la luz para luchar por la dignidad humana”: Monseñor Romero

Lunes, 20 de Diciembre de 2010

El sacerdote Antonio Rodríguez celebra misa en la Cripta de Catedral Metropolitana.

Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino

Luchar por el cumplimiento de los derechos humanos, la libertad y la dignidad de los más desprotegidos, fue el mensaje principal de la eucaristía dominical, celebrada por el sacerdote Antonio Rodríguez, en la Cripta de Catedral Metropolitana.

El padre Rodríguez hizo un llamado a trabajar por el bien común y la paz, ya que en los diferentes estratos de la sociedad se registran acciones que generan violencia, provocando un elevado índice de delincuencia e inseguridad.

“La sociedad salvadoreña debe tener presente a Dios en cada momento, sobre todo cuando la economía fracasa, al igual que los planes de seguridad no rinden los frutos deseados, la única solución es Jesús que nace en un pesebre, pero debe nacer también en el corazón de cada ser
humano”, agregó.

 Dijo que es responsabilidad de cada uno preocuparse por los que tienen hambre, que no tienen acceso a una educación o sufren la marginación de quienes de una forma injusta no cumplen los elementales derechos humanos de los demás.

 Durante la celebración se enfatizó sobre el mensaje de Moseñor Romero, quien expresó que las consecuencias del pecado son toda clase de injusticias y atropellos en contra de los más pobres del país.

 “Todo aquel que se sienta pecador, que se sienta que sus pecados son imperdonables, que tiene las manos sangrientas por haber matado, por haber disparado, aquel que ha torturado, ha hecho maldades o ejercido cualquier tipo de violencia, está llamado al perdón, sobre todo, en este tiempo de navidad”, dijo Monseñor Romero, en la homilía del 18 de diciembre de 1977.

 En ese momento, el obispo mártir afirmó, que de nada servirían leyes y estructuras mientras los hombres no se renuevan por dentro, arrepintiéndose de sus pecados y tratando de vivir más justamente, “sólo así tiene sentido trabajar por una liberación de la violencia, basada en la justicia y la paz”.

 Según el padre Rodríguez el mensaje de Monseñor Romero sigue vigente muchos años después, pues es importante aplicar la justicia social,  donde el Gobierno se preocupe por los sectores de menores recursos, particularmente de las áreas rurales donde carecen de los servicios básicos y prestaciones adecuadas, como salud, educación, vivienda, entre otros.

PARLACEN rinde homenaje póstumo a Monseñor Romero

Diario Co Latino | www.diariocolatino.com

Diputados del PARLACEN anunciaron que El Salvador será sede de tres grandes eventos. Desde la Izquierda: Nelson Alvarado, Jorge Villacorta, Nidia Díaz, Remberto González y Julio César González. Foto Diario Co Latino/Victoria López

Noé Samael Rivera
Redacción Diario Co Latino

El Parlamento Centroamericano (PARLACEN) condecorará a Monseñor Romero con el reconocimiento “Francisco Morazán en grado de Gran Cruz”, la más alta condecoración que entrega en organismo regional.

El acto se llevará a cabo en el marco de la celebración de tres grandes eventos que aglutinará personalidades de la región y República Dominicana.

 El PARLACEN ha programado tres encuentros, el primero dirigido a mujeres líderes de toda Centroamérica el cual ha sido titulado “Mujeres e Integración frente a la Violencia de Género”.

En la reunión se prevé la presencia de más de 250 mujeres de los distintos partidos políticos de la región y del Caribe.

Las mujeres tanto en El Salvador como en los países miembros del PARLACEN tienen poca participación en cargos públicos. Al congreso asistirá la Primera Dama de la República Vanda Pignato.

 La diputada del PARLACEN Gloria Anaya, explicó la importancia de la reunión. “Hay que tener en cuenta que las mujeres somos la mayoría de la población en la región. Por ello, es importante discutir los temas que nos involucran y en los que se nos excluye”. Los partidos políticos en general se reunirán para tratar temas de los avances y retrocesos en materia regional.

 “El encuentro estará marcado por la presencia de más de 50 partidos políticos de toda la región, de todas la ideologías”, explicó la diputada del PARLACEN Nidia Díaz. 

A la reunión, que será inaugurada por el Presidente de la República Mauricio Funes, asistirán presidentes y coordinadores de los partidos políticos.

 El Parlamento de la región también discutirá temas de carácter turístico, ya que este tema, según lo expresado, se ha vuelto una de las principales apuestas para el crecimiento de los países. Bajo el lema “Turismo, Motor de la Integración”, los parlamentarios junto a el ministro de turismo de El Salvador Napoleón Duarte, preparan la agenda a tratar. Se espera la participación de todos los sectores del país así como la presencia de ministros del rubro de Centroamérica.

Las actividades del Parlamento regional finalizarán con Sesión Plenaria a la cual asistirán los 120 diputados y diputadas del organismo. El principal punto a tratar será la condecoración de Romero, que por unanimidad fue aprobada por los diputados de todos los partidos de derecha, centro e izquierda de la región.

“La iniciativa surge del pueblo salvadoreño y del pueblo centroamericano. Condecorar y destacar a quien entregó su vida en la lucha por la justicia y la paz en la región.  Monseñor fue una voz que hizo visible el clamor del pueblo al respeto de los derechos humanos”, expresó Anaya.

 Cada año se realizan estas actividades por parte del PARLACEN, el año pasado se desarrolló en República Dominicana. Esta es la tercera vez que se realiza en el país, la última fue hace cinco años. Con ello se busca integrar más a los países miembros afirman los representantes aquí en el país.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Presidente Funes pide perdón por magnicidio de Monseñor Romero

Leonor Cárdenas
Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino

Lo que todos los feligreses esperaron de las anteriores administraciones se cumplió con el actual gobierno. El Presidente de la República, Mauricio Funes, pidió perdón público, esta mañana, por el asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en 1980.

“Pido perdón por ese magnicidio perpetrado hace 30 años, pido perdón a la familia de Romero, mis más sinceras condolencias, también al pueblo salvadoreños que fue, es y será la gran familia de Monseñor Romero, así como a las miles de familias que fueron dañadas por este tipo de violencia inaceptable”, expresó Funes.

El Jefe de Estado denominó al mártir salvadoreño como el más grande patriota que ha tenido El Salvador, tal y como lo reseña Monseñor Ricardo Urioste.

El Gobierno de El Salvador reconoció su responsabilidad histórica ante los deplorables sucesos que hace 30 años cegaron la vida del mártir salvadoreño, quien siempre promulgó palabra de justicia y verdad hacia los pobres. Durante la develación del mural, en memoria de Monseñor Romero, el Mandatario manifestó su compromiso de que nunca más vuelvan a ocurrir en el país crímenes semejantes. El nuevo mural de más de 2x6 metros de largo, representa las escenas más importantes de la vida del mártir salvadoreño: niñez, oficiando la misa, relacionándose con los feligreses y su muerte.

El mural fue pintado en las salas 8 y 9, del Aeropuerto Internacional de El Salvador, en Comalapa, donde tanto extranjeros como salvadoreños podrán recordar el legado de Romero. El autor de la gigantesca obra fue el pintor salvadoreño Rafael Varela, quien expresó su admiración e inspiración humanística en San Romero de América, de quien todavía está se lleva un proceso de canonización.

Para los funcionarios públicos consultados es invaluable legado humanista que la vida y obra de Monseñor Romero representan para la sociedad salvadoreña, tanto para las presentes generaciones como para las futuras.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, expresó que el Gobierno considera que “el martirio de Monseñor Romero se ha erigido en símbolo del sufrimiento y la persecución infligidos en nuestro país, no sólo a integrantes de la Iglesia Católica, sino también a miles de personas que representaban a otros sectores de la sociedad”.

Como jerarca de la Iglesia católica, Monseñor Romero también se convirtió en ejemplo del pastor amoroso que trabajó en la defensa de la dignidad de todo un pueblo y, especialmente, de las grandes mayorías empobrecidas de El Salvador.

El Gobierno salvadoreño también declaró su compromiso de cumplir de buena fe y en la medida de sus posibilidades, las recomendaciones de la Comisión Interamericana en relación al caso del asesinato de Romero.

El Presidente de la República aclaró de que no sólo el Órgano Ejecutivo hará efectivas las recomendaciones, sino también, todas las instituciones del Estado.

En el marco de la conmemoración del 30° Aniversario del martirio de Monseñor Romero, el Jefe de Estado anunció las siguientes medidas de reparación moral y simbólica: la construcción de una plaza estatal en homenaje a Monseñor Romero; un video estatal sobre la vida y legado moral y espiritual; la publicación de un comunicado de prensa gubernamental, el 24 de marzo de cada año, en uno de los rotativos de mayor circulación nacional, en el cual se rinda homenaje a Monseñor Romero.

Asimismo, se contempla que la semana correspondiente al 24 de marzo de cada año, todos los centros escolares del Estado proporcionen a los alumnos y alumnas información sobre la vida y legado de Monseñor Romero y recuerden su importancia para la vida cultural, política, religiosa y social del país.

El Canciller de la República adelantó que ya han iniciado el diálogo con las víctimas de varios casos de violaciones a los derechos humanos, por ejemplo los familiares de Monseñor Romero.

“Hemos hablado con la jerarquía de la Iglesia y la familia de Monseñor Romero, por lo que el Gobierno está avanzando en aspectos de reparación moral y las actividades que se están realizando en homenaje de él son parte de ello”, explicó Martínez.

El amor de Monseñor Romero se asemeja al de Jesús


La Capilla del Hospitalito La Divina Providencia lucía abarrotada por feligreses y simpatizantes de Monseñor Romero. La misa conmemorativa por el 30° Aniversario del martirio de «San Romero de América» se celebró justo en el lugar donde fue asesinado en 1980. Samuel Ramírez, Obispo de Chiapas, ofició la solemne misa. Foto Diario Co Latino/Eugenio Castro

Gloria Silvia Orellana
Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino

Vistiendo sotanas blancas y estolas rojas, que significan el martirio, la veintena de sacerdotes concelebrantes participaron en la misa en memoria de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien es considerado el “mártir de la fe”.

La solemne misa conmemorativa se realizó a las siete de la mañana, en la Capilla del Hospitalito Divina Providencia, lugar donde Monseñor Romero fue asesinado el 24 marzo de 1980. Hace treinta años. El informe de la Comisión de la Verdad evidencia que el mártir fue asesinado a manos de un francotirador, quien le disparó directo al corazón. Entre los autores intelectuales se señala al fundador del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Roberto D´Aubuisson.

Las delegaciones extranjeras y cientos de feligreses salvadoreños se dieron cita en la misa que organizó el “Comité Nacional Monseñor Romero”, la cual culminará con la peregrinación hacia Catedral Metropolitana.

El acto ecuménico recibe especial atención por la participación de todas las actividades de las Iglesias Históricas en el país, que saludaron a la feligresía católica.

El Obispo de la Iglesia Luterana, Medardo Gómez, testimonió que “él (Romero) nos llamó a todos a vivir el Evangelio y a trabajar por la gente”.

Mientras el Obispo de la Iglesia Episcopal, Martín Barahona, recordó a “Monseñor Romero como un pastor de justicia, amor e igualdad”.

Desde muy tempranas horas, cientos de adultos y jóvenes se acercaron a la capilla del Hospitalito, lugar que también da cobijo a enfermos de cáncer, quienes no tienen recursos económicos para atenderse.

El evangelio fue leído por el Diácono Martín Hernández de Saltillo, proveniente de México, quien destacó que Monseñor Romero llevó el amor a Jesús en la misma dimensión de amar a su pueblo.

“El nuevo testamento estableció el primer mandamiento: Amar a Dios por sobre todas la cosas, y el segundo: Amar a tu Prójimo como a ti mismo, y Monseñor Romero llegó a esa dimensión: amó a Dios y a su pueblo”, dijo el religioso.

Mientras, el Obispo Heriberto Ramírez, de Chiapas, reconoció que el mártir salvadoreño “interpela y cuestiona en el tiempo, el papel de todos los sacerdotes en el mundo y en su compromiso y entrega con su rebaño”.

“Para nosotros es un Santo que vive en todos los cristianos alrededor del mundo. Monseñor Romero tenía un empeño por la justicia y el amor de Dios y que como, a Jesús lo llevó también, a sellar su palabra con un pacto de sangre como el Hijo de Dios”, predicó Ramírez.

Asimismo, expresó que la palabra de Monseñor Romero era un “sendero a seguir y sus palabras son iluminadoras, porque tienen su raíz y fuente en los evangelios, es un camino a la cristianidad”.
Al culminar el oficio religioso, cientos de personas se reunieron para iniciar el peregrinaje hasta Catedral Metropolitana.

En la Cripta habrá actividades culturales y ecuménicas, así como una manifestación en la Plaza D´Aubuisson y una eucaristía presidida por el Obispo de Chiapas, México, en la Cripta de Catedral, a las 5 de la tarde.

Las actividades en memoria de San Romero de América incluyen una peregrinación de farolitos en el municipio de Ciudad Delgado, una ponencia del Director de Derechos Humanos de la Cancillería salvadoreña en la Cripta de Catedral a las cinco de la tarde y el cierre se hará con un concierto nacional en nombre de Monseñor Romero, en el Teatro Nacional, convocado por la Secretaría de Inclusión Social.

Los medios de comunicación también deben pedir perdón

Diario Co Latino | www.diariocolatino.com
Miércoles, 24 de Marzo de 2010


Este día, el Presidente de la República, Mauricio Funes, en nombre del Estado salvadoreño, pedirá perdón por el asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Sobre este importante hecho histórico escribiremos en el editorial del viernes.

En esta ocasión, creemos que es importante hacer una excitativa a los otros sectores de la sociedad que también tienen responsabilidad directa o indirecta en el crimen, principalmente los medios de comunicación, los llamados “Grandes Medios de Comunicación”, sin excepción alguna, inclusive el Diario Latino, hoy Co Latino, que no tuvo una actuación que hoy nos pudiera enorgullecer, sobre todo, en el período de los grandes ataques a Monseñor Romero.

Ya la Comisión de la Verdad había denotado el papel sucio y cómplice de los medios de información salvadoreños, que con sus editoriales, y la apertura de sus páginas para los distintos frentes políticos semiclandestinos de la derecha, como el Frente Amplio Nacional (FAN), contribuyeron no sólo con el asesinato de Monseñor Romero, sino que de otros sacerdotes, y de miles de salvadoreños más, entre estudiantes, obreros, empleados públicos y campesinos.

Además, por supuesto, a su sistemática campaña a favor del status quo, y en contra de los movimientos sociales de la época, que luchaban por justicia y dignidad, por un país verdaderamente democrático.

“Es lástima, hermanos, que en estas cosas tan graves de nuestro pueblo se quiera engañar al pueblo. Es lástima tener unos medios de comunicación tan vendidos a las condiciones. Es lástima no poder confiar en la noticia del periódico, o de la televisión o de la radio, porque todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad”, expresó el Arzobispo Mártir, en la homilía del 2 de abril de 1978.

En la homilía del 27 de agosto del mismo año, Monseñor Romero expresó: “El sábado 26, ayer, en Tejutla, al celebrar el primer aniversario de Felipe Chacón, también me di cuenta que nuestra tierra ofrece al Papa, como lo dije en visitas pasadas, ¡mártires! ¡Qué horror cuando me contaban! El rostro despellejado de Felipe de Jesús y lo que es peor, difamado en la prensa como un cuatrero, cuando se trata de un catequista valiente, que supo llevar el Evangelio hasta sus consecuencias más arriesgadas”.

Era tal la tergiversación, la manipulación y la desinformación de los medios de comunicación, que Monseñor se convirtió en la “Voz de los sin Voz”.

“Yo en el país no encuentro eco en nuestra prensa de lo que decíamos anteriormente, que debía dar testimonio de la verdad. Es que estas homilías quieren ser la voz de este pueblo, quieren ser la voz de los que no tienen voz”, dijo Monseñor Romero, en su homilía del 29 de julio de 1979.

Por eso hoy, en este 30 aniversario, los medios de comunicación que lo calumniaron, que abrieron espacios a los escuadrones, o los que simplemente callaron, deben pedir perdón.

Y como sabemos, que Diario Co Latino, antes llamado Diario Latino, fue parte de esos medios vendidos, que sus editores de los años 70´s y 80´s no dijeron la verdad, desinformaron y manipularon a la opinión pública, hoy pedimos perdón a Monseñor Romero, porque este Diario también le falló. Pedimos perdón a los y las lectores, y a la ciudadanía en general, de aquel entonces, por no haber hecho un periodismo de acompañamiento a la labor social y profética de nuestro Santo de América: Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. El testimonio de José Pepe Jorge Simán J.

Escrito por:
Ramón D. Rivas
Diario Co Latino | www.diariocolatino.com
Miércoles, 24 de Marzo de 2010


Hace unos dos años, José Pepe Jorge Simán J. tuvo la gentiliza de enviarme dos ejemplares de un documento ilustrado con fotos familiares e inéditas que esa misma tarde empecé a leer. Se trataba del relato de una entrevista que el periodista Ricardo José Valencia y el historiador Héctor Lindo hicieron al mismo Pepe. Es el relato espontáneo que cuenta sobre la amistad que unía a monseñor Romero con Pepe y su familia, sus alegrías y desacuerdos, sobre todo en su primer encuentro con él a principios de los setenta.

La entrevista narra algunos de los deseos y preocupaciones del entonces obispo. Pepe, por su cercanía con el pastor, describe al hombre preocupado por los salvadoreños, pero también al hombre en estrecha relación con Dios, al hombre serio; pero también humilde y sensible. Pepe Simán habla sobre su amigo asesinado. En la entrevista narra algunas de sus experiencias con monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez —el obispo mártir—, sin lugar a dudas una de las figuras más importantes de la historia salvadoreña.

Es el testimonio que relata no solo aspectos referentes a su amistad con el prelado, sino que, a su vez, las preocupaciones de este hombre de Dios sobre cómo veía la realidad del país.

Pepe define al obispo mártir como un amigo “con libertad de criterio y de actuación, ese ponerse en manos de Dios en un contexto de mucha presión por parte de distintos sectores y en un tiempo en el que tu vida dependía de lo que dijeras o hicieras, y, sobre todo, en un tiempo en que tantas personas solicitaban su intercesión, en el que tanta gente humilde estaba siendo violentada en sus derechos fundamentales y que veían en él su único apoyo, su única esperanza. Sentía una responsabilidad tremenda hacia el pueblo. Rezaba mucho; en momentos críticos, en momentos en que debía tomar decisiones importantes, se retiraba a orar a la capilla.

Allí, él encontraba inspiración y ayuda. Dejaba que Dios actuara sobre él, que lo orientara en el análisis de la realidad. Monseñor tenía esa capacidad de ver las cosas desde la perspectiva del evangelio. Era un hombre que ‘sentía con la iglesia’, sentía el sufrimiento de la gente como suyo propio”.

Y es que siempre me he preguntado sobre el porqué la figura y el pensamiento de este obispo ha trascendido el mundo entero, y llego a la conclusión de que no es solo por el hecho de que se convirtió en “la voz de los sin voz” en este país en el que le tocó vivir, con características medievales, y, peor aún, hoy en día, a las puertas de la modernidad, con una sociedad que vive entre el pasado y el presente, pero todavía con resabios de una contracultura que tiene su origen en ese pasado oscurantista medieval que se resiste a desaparecer por esas profundas relaciones de poder que lo sustentan.

Monseñor Romero supo ser el obispo que no solo se aferró a entender y dar respuesta a “las debilidades” del ser humano solo desde la fe. Al leer el relato de Pepe Simán, así como sus homilías, veo a ese obispo mártir preocupado en dar una respuesta a los problemas del ser humano desde una perspectiva holística.

De su pensamiento plasmado en sus homilías, veo a ese pastor convencido de que la religión era solo un aspecto de la realidad social, y que si verdaderamente se quería comprender y hacer algo por el ser humano había que comenzar aquí en la tierra, partiendo desde la fe, pero tomando en cuenta la realidad social, económica y política del país.

Estoy seguro de que el obispo mártir soñaba con un cambio de actitud por parte del ser humano pero para ello había que cambiar esas mentalidades que justificaban el domino social, económico y político de unos pocos para con las mayorías analfabetas y desposeídas.

Monseñor Romero era el que creía que el ser humano es capaz de vivir en armonía solo cuando comparte y dialoga. Ese fue su pecado, y por eso lo mataron. Es por eso que su figura, año 2010, a 30 años de su asesinato, es la del pastor actual.

Que gratificante sería cuando todo este puñado sacerdotes católicos y de otras denominaciones cristianas que hoy en día se amparan en su habito o en su iglesia entendieran que la religión sola, si no va acompañada de la compresión de los demás fenómenos que cotejan a la sociedad (dígase económicos, políticos, culturales y hasta ideológicos), no es nada más que palabrerío de mercado, que en vez de hacer solidaria a la sociedad la desune y la trasforma para mal, como es el caso de lo que ocurre en nuestra sociedad.

¿De qué me sirve tener cientos de iglesias en este país cuando el irrespeto, la desidia, el maltrato, el abandono y la explotación social, cultural, económica y la manipulación política es un acontecer de cada momento? La Iglesia y sus líderes, año 2010, deberían de entender de una vez por todas que la vida eterna se empieza a ganar aquí entre nosotros. El obispo mártir es un ejemplo por seguir. La iglesia salvadoreña, hoy por hoy, no se atreve plenamente a reconocer el gran legado y testimonio de este gran hombre.

Y es precisamente, pues, que la misma se encuentra maniatada en un compadrazgo profundo con las fuerzas históricas de poder de este país y, es más, consumidos en un pensamiento escolástico que en vez de avanzar lo cohíbe de tal forma que, ante acontecimientos históricos en donde es claro que el ser humano debe ser protagonista, si es que verdaderamente quiere cambios, reduce su pensamiento a una figura de estampa colgada de la pared. Estamos ante una Iglesia que da la impresión de que ya se acostumbró a la violencia y a una sociedad indiferente. Esa diferencia, traducida a una actitud diabólica del ser humano, es la que monseñor Romero señalaba y atacaba.

En los momentos actuales de nuestra sociedad, es urgente leer y estudiar el legado de este obispo mártir —y no solo desde lo religioso—, ya que su legado es tan grande que muy bien puede ser abordado y puesto en práctica en el estudio y comprensión del ser humano desde diferentes ámbitos de las ciencias sociales y no solo desde la teología y las ciencias políticas.

El sustento antropológico que encuentro en el pensamiento de monseñor Romero es, precisamente, su amplia visión liberadora del ser humano, y no solo desde la religión. Su pensamiento es holístico: ve al hombre inmerso en la sociedad como un ente que desde la fe se relaciona con lo económico, lo político y la historia cultural. A ese ser humano integrado en esa realidad es que había que entender y acompañar.

Si monseñor se hubiera enfocado solo desde lo religioso a entender el fenómeno, su pensamiento sería uno más entre tantos. Gracias Pepe por compartir conmigo tu experiencia con este Santo de América. Estoy seguro que así como vos hay otros salvadoreños que compartieron también con monseñor. ¡Qué bonito sería cuando otros tomaran tu ejemplo y publicaran sus experiencias con este gran salvadoreño de Dios!

La justicia y los Derechos Humanos en el pensamiento de Monseñor Óscar Arnulfo Romero (II)

Escrito por:
Jaime Edwin Martínez Ventura
Abogado. Director de la ANSP
Diario Co Latino | www.diariocolatino.com
Miércoles, 24 de Marzo de 2010


I. La lucha por la justicia y por los derechos humanos

Monseñor Romero es sinónimo de lucha por la justicia y por el respeto de los derechos humanos. No cabe duda que en El Salvador no puede hablarse de la historia de la lucha por la justicia y por los derechos humanos sin hablar del pensamiento, la palabra, la vida, el ejemplo, la muerte y el legado ético de Monseñor Romero. Nadie más que él puede ser considerado como el mayor defensor de la justicia. Él, sin ser abogado, mucho antes de la creación de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), también ha sido el más grande procurador de los derechos de la humanidad en nuestro país.

De hecho, su obra puede considerarse como el antecedente de la institucionalización de la PDDH en El Salvador, aunque sin la pretensión de igualársele a él que dejó todo, que arriesgó todo, que ofrendó todo, incluso su propia vida por la causa de la justicia, de la paz y del respeto de los derechos humanos encarnados en los más necesitados, en los más pobres.

Para Monseñor Romero, la lucha por la justicia y por los derechos humanos se tradujo principalmente en denuncia de la injusticia y de las violaciones generalizadas, perpetradas por diversos sectores durante uno de los períodos de mayor violencia política y social de nuestro país.

Siendo fiel a la opción preferencial por los pobres, su denuncia fue más fuerte en contra de la injusticia social y en contra de la concentración de la riqueza, tal como lo dijo en su homilía dominical del 12 de agosto de 1979:

“Yo denuncio sobre todo la absolutización de la riqueza. Ese es el gran mal de El Salvador: la riqueza, la propiedad privada como un absoluto intocable y ¡ay del que toque ese alambre de alta tensión, se quema! No es justo que unos pocos tengan todo y lo absoluticen de manera que nadie lo pueda tocar, y la mayoría marginada se está muriendo de hambre”.1

En su pensamiento, la Iglesia no podía callar ante la injusticia social; hacerlo significaría volverse cómplice de la injusticia, como lo expresó en su homilía del 24 de julio de 1977:

“La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina y duerme un conformismo enfermizo, pecaminoso, o con el que se aprovecha de ese adormecimiento del pueblo para abusar y acaparar económicamente, políticamente, y marginar una inmensa mayoría del pueblo. Esta es la voz de la Iglesia hermanos.”2

Un mes después, en su homilía del 28 de agosto de 1977, Monseñor reafirma esta concepción de la Iglesia como voz denunciante, en una de sus portentosas expresiones que más han quedado grabadas para la posteridad, al decir:

“Queremos ser la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello contra los derechos humanos”3

Tres años más tarde, en su homilía del 29 de julio de 1979, reafirma este pensamiento al expresar:
“Estas homilías quieren ser la voz de este pueblo, quieren ser la voz de los que no tienen voz. Y por eso, sin duda, caen mal a aquellos que tienen demasiada voz. Esta pobre voz que encontrará eco en aquellos que, como dije antes, amen la verdad y amen de verdad a nuestro querido pueblo.”4
Para Monseñor Romero la denuncia cobra vital importancia, pero no se trata de denunciar el pecado de la injusticia de manera general, abstracta, atemporal, como algo del pasado. Su voz denuncia la injusticia del presente y encuentra fundamento bíblico para hacerlo, tal como lo expresa en su homilía del 4 de diciembre de 1977, en la que dijo:

“La palabra de Dios, según San Pablo, tiene que ser una palabra que arranque de la eterna antigua palabra de Dios pero que toque la llaga presente, las injusticias de hoy, los atropellos de hoy(...) es la palabra como el rayo de sol que viene de las alturas e ilumina: ¿Qué culpa tiene el sol de encontrar, su luz purísima, charcos, estiércol, basura en la tierra? (...) La palabra de Dios también, hermanos, por una parte ilumina lo horrible, lo feo, lo injusto de la tierra y alienta el corazón bueno, los corazones que, gracias a Dios, abundan”5

Así como denunciaba la injusticia del presente, denunciaba también la actitud de referirse sólo a las injusticias del pasado sin comprometerse con la denuncia de las injusticias actuales. Para Monseñor esa no era una actitud digna de la Iglesia; era una táctica evasiva de la realidad contemporánea, de las injusticias presentes, algo así como mirar sólo a través de un espejo retrovisor e incluso iba más allá y reprochaba una actitud en la que podríamos incurrir algunos y algunas si no demostramos coherencia entre la evocación del ejemplo de Monseñor Romero y nuestras actitudes presentes:
“La Iglesia no es recuerdos, no es espejo retrovisor nada más.

La Iglesia va caminando hacia delante y necesita también perspectivas nuevas. Demos gracias que toda una tradición nos ha traído a este momento en que hay fe en el pueblo. ¡Benditos sean nuestros antecesores! Pero sepamos ser hombres del momento y sepamos reflexionar en lo de la semana, en lo del momento. Es que a muchos les interesa que no se ponga el dedo en la llaga, que no se mire lo presente; y así quisieran vivir de museos, de recuerdos, de comparaciones con obispos antiguos.”6

1Homilía 12 de agosto de 1979, “Monseñor Oscar A. Romero. Su Pensamiento”, volumen VII, p. 165.Colección Homilías y Diario de Mons. Oscar Arnulfo Romero, Publicaciones Pastorales del Arzobispado, 2a edición revisada, Imprenta Criterio, San Salvador, 2000
2Homilía 24 de julio de 1977, “Monseñor Oscar A. Romero. Su Pensamiento”, volumen I-II, p. 142, Op. Cit.
3Homilía 28 de agosto de 1977, “Monseñor Oscar A. Romero. Su Pensamiento”, volumen I-II, p. 192, Op. Cit.
4Homilía 29 de julio de 1979, “Monseñor Oscar A. Romero. Su Pensamiento”, volumen VII, p. 118, Op. Cit.
5Homilía 4 de diciembre de 1977, “Monseñor Oscar A. Romero. Su Pensamiento”, volumen III, p. 20, Op. Cit.
6Homilía 26 de noviembre de 1978, “Monseñor Oscar A. Romero. Su Pensamiento”, volumen V, p. 318-319, Op. Cit.

Monseñor Romero en la historia

Salvador Ventura
Diario Co Latino | www.diariocolatino.com
Miércoles, 24 de Marzo de 2010

A Monseñor Oscar Arnulfo Romero le debemos los salvadoreños, los amantes de la justicia, de la solidaridad, de la paz social y del bien común, un fervor esencial y el ejemplo constante de una actitud: si renovó la palabra, el mensaje de la voz para los sin voz, el cumplir exactamente con el testimonio cristiano, no fue menos por su compromiso genuino con los humildes y desheredados que por su limpieza de ánimo, su generosidad y su desprendimiento. Los adjetivos no sobran: Monseñor Romero fue un sacerdote bueno, tanto como el marquesote y un profeta excepcional.

Para los feligreses, para los cristianos y los seguidores de las causas justas, Monseñor Romero era (es) una presencia estimulante. Sus homilías dominicales, sus mensajes diarios, su prédica constante, eran una lección para todos nosotros: él era dueño de esa envidiable “difícil facilidad” que separa a un simple predicador de un verdadero profeta.

Como pocos, supo ver e interpretar en el mensaje bíblico, en Santiago, el Sermón de la Montaña o en Juan, una posibilidad inexhaustible de comentar la realidad nacional y del mundo. Aun el tratamiento de las cosas más sombrías no borraba la frescura, el encanto y la fuerza de su lenguaje ni sus puntos de vista, frecuentemente marcados por la denuncia (que a veces, como en él, resultaba una versión del sentimiento piadoso).

Monseñor Romero estuvo siempre atento a lo que ocurría a su alrededor; pocas ocasiones resulta más verdadera esa frase: la política, el quehacer cotidiano, las represiones de los cuerpos policiales, el macabro accionar de los Escuadrones de la Muerte, el patrocinio de “familias respetables”, el constante irrespeto de los derechos humanos, el estoicismo de los campesinos, todo era materia para sus punzantes y reveladoras homilías.

Como auténtico profeta (sin reservas de ninguna naturaleza) no sólo denunció y condenó la represión contra el pueblo, sino que su visión fue más allá al responsabilizar a los gobiernos norteamericanos, a la oligarquía salvadoreña y a su aparato de dominación, es decir la fuerza armada, por los crímenes y masacres cometidas contra los campesinos, los obreros, estudiantes, sacerdotes, intelectuales y profesionales. Sus reveladores y enérgicos mensajes no estaban cubiertos de magia, sino de una punzante realidad: la del observador minucioso que sabe traducir sus impresiones y elaborarlos con sobriedad, agilidad y contundencia. Sus homilías se convirtieron en el látigo permanente contra los poderosos, los mercaderes y traficantes de las “buenas conciencias”.

El pueblo humilde, el desamparado, es el que más le debe a Monseñor Romero, porque a él dedicó la mayor parte de su labor. Los desheredados, los más vulnerables, encontraron en el obispo mártir a una persona sencilla que no negaba ni regateaba su disposición al servicio y al ejemplo, bien con la denuncia oportuna o entregando sus escasas pertenencias para alimentar o vestir al necesitado. En este apartado nos dejó muchísimas muestras del verdadero siervo, del profeta y del ser solidario.

La sensibilidad y el humanismo eran parte de su incorruptibilidad, de su firme compromiso con las más humildes del pueblo salvadoreño. Sus prédicas, sus enérgicas denuncias, contra los poderosos, son un testimonio de esa firmeza en sus convicciones. La coherencia de su pensamiento estaba enraizada en una clara postura ética: la moral, la rectitud en el diario proceder y vivir, el servicio a los demás, no eran un expediente retórico para congraciarse con la jerarquía eclesiástica, sino un ejercicio continuo y una posición nacida de lo más profundo de su corazón.

Los sectores retrógrados y ultra conservadores de este país e, incluso del Vaticano, quisieron atacarlo y enjuiciarlo a partir de “prédicas comprometidas con la política”; pero si hemos de avanzar en la verdad y en la realidad de los hechos, debemos afirmar que la política fue para Monseñor Romero una divinidad equívoca.

El mantuvo sus fidelidades progresistas, no de un hombre de izquierda, sino de un profeta, de un ser humano comprometido con las causas supremas de su pueblo. Las amonestaciones de la jerarquía no lo hicieron desistir o renegar de su compromiso, si en ciertos momentos afrontó amargas experiencias como el más alto dignatario de la iglesia en El Salvador, al sufrir el desaire y los ataques de la Conferencia Episcopal, de obispos castrenses y de “mercaderes” vestidos con sotana, supo sobreponerse y resurgir de las cenizas como el Ave Fénix.

La mezquindad provinciana atizada desde los centros de poder, no pudo jamás ganarle la partida, abrumando a un hombre integro, recto, testimonio para los nuevos y futuros tiempos.

Monseñor Romero, por el contrario, vigorizó su compromiso y estuvo más atento que nunca a la vida política nacional –en primer término—e internacional; sus homilías, sus mensajes, demostraban sobradamente su convencimiento de que el cristiano comprometido, es sobre todo un político en acción para la solidaridad, la justicia social y el bien común. Con el magnicidio de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, todos los salvadoreños perdimos algo. Su desaparición física nos concierne y nos compromete: el fue un profeta, honrado, humilde, inteligente, talentoso y cordial.

Estado devela mural alusivo a Monseñor Romero

Escrito por: Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino
Jueves, 25 de Marzo de 2010

Con ansiedad y paciencia seguidores y familiares de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, esperaron la develación del mural alusivo al Obispo mártir, quien fuera asesinado hace 30 años por escuadrones de la muerte quienes recibieron la orden de callar la voz del pueblo.

Sonrisas y lágrimas de alegría, se reflejaban en los rostros de los que desde que conocieron a Monseñor Romero, se enamoraron de su gran corazón y decidieron seguirle hasta el último día de sus vidas.

“Es una emoción enorme el saber que el Estado reconocerá y asumirá la responsabilidad del asesinato de Monseñor Romero, quien murió por defender al pobre, al pueblo humilde que luchaba por la justicia e igualdad social”, manifestó Rosa Santos, admiradora del Obispo mártir El momento esperado por todos, el cual, tuvo una espera de 30 años, llegó, el jefe de Estado salvadoreño Mauricio Funes, inició el discurso llamando una vez más a Monseñor Romero “guía espiritual de la Nación”.

Funes dijo sentirse conmovido porque muchas veces pensó que la patria no alcanzaría nunca la paz si no se recuperaba la memoria de Monseñor Romero.

“Este es un día de dolor, sin duda, porque en nuestros corazones está vivo el recuerdo del cruel asesinato de nuestro Obispo Mártir; pero también y fundamentalmente es un día para la celebración de la vida, para la reivindicación de la figura y la obra del hombre más trascendente de nuestra historia reciente”, manifestó el gobernante.

Asimismo, en nombre del Estado salvadoreño y como Presidente de la República, reconoció que el entonces Arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero Galdámez, el 24 de marzo de 1980, fue víctima de la violencia ilegal que perpetró “un escuadrón de la muerte”. Dichos escuadrones, aseguró, lamentablemente, actuaron “bajo la cobertura, colaboración, aquiescencia o participación de agentes estatales”, quienes han sido identificados por instancias internacionales de investigación, tanto del sistema de Naciones Unidas como del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

“Nuestro Gobierno ha aceptado ya la validez jurídica de estos informes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por lo que resulta inobjetable nuestro reconocimiento oficial a la verdad en el caso del magnicidio de Monseñor Romero. En estas circunstancias y en mi calidad de Presidente de la República, pido perdón, en nombre del Estado Salvadoreño, por ese magnicidio perpetrado hace 30 años”, dijo el Mandatario.

Por su parte, el hermano de Monseñor Romero, Gaspar Romero, dijo sentirse conmovido y satisfecho por la acción realizada por el gobierno, el cual, por primera vez ha reconocido la responsabilidad del Estado en cuanto al asesinato de su hermano. En el mural, el cual, fue elaborado por Rafael Varela y Rafael Escamilla, se describen al menos cuatro escenas distintas de la vida del religioso que ofrendó su vida en defensa de los más desprotegidos.

«Es un privilegio para mi, el que me hayan escogido para realizar este cuadro, el cual, creo que no solo se convertirá en un ícono de la plástica nacional sino en un sitio obligatorio de visita para quienes arriben al aeropuerto», manifestó Varela.

Para la elaboración del mural, los pintores trabajaron durante 45 días, con un promedio de 18 a 19 horas diarias.

“Ley de Amnistía, no es obstáculo para investigar asesinato de Monseñor Romero”: Funes
El jefe de Estado Mauricio Funes aseguró que la Ley de Amnistía no es obstáculo para que se investigue el asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, y aclaró que no es competencia del Presidente promover la derogatoria de una ley que ya fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia.

“La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), declaró inconstitucional la aplicación de la ley para casos de graves violaciones a los derechos humanos. No nos corresponde a nosotros promover la derogatoria de una ley que ya fue declarada inconstitucional, la decisión, ya no es del Ejecutivo y yo diría que ni del Legislativo, la decisión es del Órgano Judicial”, agregó el Mandatario.

El Presidente afirma que es necesario e importante que se cuestione al Fiscal General de la República, sobre el por qué no se abre un expediente del caso de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.
“Nadie va a preguntar al Fiscal, le preguntan al Presidente de la República si deroga o no deroga la ley, cuando la ley no es un obstáculo para investigar el asesinato de Monseñor Romero, ni el asesinato de los jesuitas. La ley no es un obstáculo para investigar las graves violaciones a los derechos humanos, lo único que es un obstáculo para todo ello, es la voluntad política de los órganos jurisdiccionales de investigar o no investigar”, aseguró el Presidente.

Monseñor Romero ha perdonado a quienes quisieron acallar su voz


Escrito por: Alex Guevara
Jueves, 25 de Marzo de 2010
Diario Co Latino | www.diariocolatino.com

Al oír los primeros disparos, todos nos separamos, corriendo sin rumbo; yo corrí hacia el costado oriente del que era el banco Hipotecario, de repente, alguien me agarró del cuello y dijo. ¿Para dónde vas guerrillero hijueputa? Caí al suelo y su bota se apoyó en mi cuello y una vez más, sentí lo helado de un fusil en mi cabeza. Tenía trece años de edad…

Este sábado 20 de marzo estuve recordando ese momento, se celebró una misa en honor a Monseñor Romero. Monseñor Urioste se sintió mal cuando al saludar al alcalde Norman Quijano la gente le abucheó como a alguien no grato, y dijo, Monseñor Romero les estuviera diciendo que aun no han aprendido a ser verdaderos cristianos. Y yo pensé. O quizás estuviera diciendo EL QUE ESTÁ EN CONFLICTO CON MI PUEBLO, ESTÁ EN CONFLICTO CONMIGO. Como lo dijo en vida.

No me cabe la menor duda de que Monseñor Romero ha perdonado a quienes quisieron acallar su voz arrebatando su presencia física y que nuestra necesidad de estar cada vez más cerca de él, sugiere seguir su ejemplo. Pero también estoy seguro de que HA RESUCITADO EN SU PUEBLO ya que esa fue su profecía.

Por lo tanto, el que se abuchee a un personaje que quiso nombrar hijo meritísimo de El Salvador al que le hizo daño a este pueblo no nos quita calidad de cristianos.

Son más las personas no gratas para este sufrido pueblo, porque nos han querido someter a sus orgullos y no quieren ceder ni un milímetro en la idea de igualdad y bienestar para todos, porque nos mantienen amenazados que nos quitarán nuestros trabajos y nos hacen trabajar más sin pagarnos horas extras, porque han creado división en los pobres para ganar su batalla, la batalla de la avaricia, la mentira y la impunidad.

Debo sentirme feliz al saber que Monseñor Romero manifestó tener una opción preferencial por los pobres, pues soy uno de ellos.

Pero, también, me obligó a decirle a quienes han manifestado públicamente su admiración al profeta y quieren tomarle como referente en su vida cristiana y en sus actos, que si Monseñor Romero estuviese físicamente presente repitiera esta frase: UN CRISTIANO QUE DEFIENDE POSICIONES INJUSTAS, YA NO ES CRISTIANO.

jueves, 3 de junio de 2010

Monseñor Romero en la historia

Salvador Ventura

A Monseñor Oscar Arnulfo Romero le debemos los salvadoreños, los amantes de la justicia, de la solidaridad, de la paz social y del bien común, un fervor esencial y el ejemplo constante de una actitud: si renovó la palabra, el mensaje de la voz para los sin voz, el cumplir exactamente con el testimonio cristiano, no fue menos por su compromiso genuino con los humildes y desheredados que por su limpieza de ánimo, su generosidad y su desprendimiento. Los adjetivos no sobran: Monseñor Romero fue un sacerdote bueno, tanto como el marquesote y un profeta excepcional.

Para los feligreses, para los cristianos y los seguidores de las causas justas, Monseñor Romero era (es) una presencia estimulante. Sus homilías dominicales, sus mensajes diarios, su prédica constante, eran una lección para todos nosotros: él era dueño de esa envidiable “difícil facilidad” que separa a un simple predicador de un verdadero profeta.

Como pocos, supo ver e interpretar en el mensaje bíblico, en Santiago, el Sermón de la Montaña o en Juan, una posibilidad inexhaustible de comentar la realidad nacional y del mundo. Aun el tratamiento de las cosas más sombrías no borraba la frescura, el encanto y la fuerza de su lenguaje ni sus puntos de vista, frecuentemente marcados por la denuncia (que a veces, como en él, resultaba una versión del sentimiento piadoso).

Monseñor Romero estuvo siempre atento a lo que ocurría a su alrededor; pocas ocasiones resulta más verdadera esa frase: la política, el quehacer cotidiano, las represiones de los cuerpos policiales, el macabro accionar de los Escuadrones de la Muerte, el patrocinio de “familias respetables”, el constante irrespeto de los derechos humanos, el estoicismo de los campesinos, todo era materia para sus punzantes y reveladoras homilías.

Como auténtico profeta (sin reservas de ninguna naturaleza) no sólo denunció y condenó la represión contra el pueblo, sino que su visión fue más allá al responsabilizar a los gobiernos norteamericanos, a la oligarquía salvadoreña y a su aparato de dominación, es decir la fuerza armada, por los crímenes y masacres cometidas contra los campesinos, los obreros, estudiantes, sacerdotes, intelectuales y profesionales. Sus reveladores y enérgicos mensajes no estaban cubiertos de magia, sino de una punzante realidad: la del observador minucioso que sabe traducir sus impresiones y elaborarlos con sobriedad, agilidad y contundencia. Sus homilías se convirtieron en el látigo permanente contra los poderosos, los mercaderes y traficantes de las “buenas conciencias”.

El pueblo humilde, el desamparado, es el que más le debe a Monseñor Romero, porque a él dedicó la mayor parte de su labor. Los desheredados, los más vulnerables, encontraron en el obispo mártir a una persona sencilla que no negaba ni regateaba su disposición al servicio y al ejemplo, bien con la denuncia oportuna o entregando sus escasas pertenencias para alimentar o vestir al necesitado. En este apartado nos dejó muchísimas muestras del verdadero siervo, del profeta y del ser solidario.

La sensibilidad y el humanismo eran parte de su incorruptibilidad, de su firme compromiso con las más humildes del pueblo salvadoreño. Sus prédicas, sus enérgicas denuncias, contra los poderosos, son un testimonio de esa firmeza en sus convicciones. La coherencia de su pensamiento estaba enraizada en una clara postura ética: la moral, la rectitud en el diario proceder y vivir, el servicio a los demás, no eran un expediente retórico para congraciarse con la jerarquía eclesiástica, sino un ejercicio continuo y una posición nacida de lo más profundo de su corazón.

Los sectores retrógrados y ultra conservadores de este país e, incluso del Vaticano, quisieron atacarlo y enjuiciarlo a partir de “prédicas comprometidas con la política”; pero si hemos de avanzar en la verdad y en la realidad de los hechos, debemos afirmar que la política fue para Monseñor Romero una divinidad equívoca.

El mantuvo sus fidelidades progresistas, no de un hombre de izquierda, sino de un profeta, de un ser humano comprometido con las causas supremas de su pueblo. Las amonestaciones de la jerarquía no lo hicieron desistir o renegar de su compromiso, si en ciertos momentos afrontó amargas experiencias como el más alto dignatario de la iglesia en El Salvador, al sufrir el desaire y los ataques de la Conferencia Episcopal, de obispos castrenses y de “mercaderes” vestidos con sotana, supo sobreponerse y resurgir de las cenizas como el Ave Fénix.

La mezquindad provinciana atizada desde los centros de poder, no pudo jamás ganarle la partida, abrumando a un hombre integro, recto, testimonio para los nuevos y futuros tiempos.

Monseñor Romero, por el contrario, vigorizó su compromiso y estuvo más atento que nunca a la vida política nacional –en primer término—e internacional; sus homilías, sus mensajes, demostraban sobradamente su convencimiento de que el cristiano comprometido, es sobre todo un político en acción para la solidaridad, la justicia social y el bien común. Con el magnicidio de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, todos los salvadoreños perdimos algo. Su desaparición física nos concierne y nos compromete: el fue un profeta, honrado, humilde, inteligente, talentoso y cordial.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. El testimonio de José Pepe Jorge Simán J.

Ramón D. Rivas

Hace unos dos años, José Pepe Jorge Simán J. tuvo la gentiliza de enviarme dos ejemplares de un documento ilustrado con fotos familiares e inéditas que esa misma tarde empecé a leer. Se trataba del relato de una entrevista que el periodista Ricardo José Valencia y el historiador Héctor Lindo hicieron al mismo Pepe. Es el relato espontáneo que cuenta sobre la amistad que unía a monseñor Romero con Pepe y su familia, sus alegrías y desacuerdos, sobre todo en su primer encuentro con él a principios de los setenta.

La entrevista narra algunos de los deseos y preocupaciones del entonces obispo. Pepe, por su cercanía con el pastor, describe al hombre preocupado por los salvadoreños, pero también al hombre en estrecha relación con Dios, al hombre serio; pero también humilde y sensible. Pepe Simán habla sobre su amigo asesinado. En la entrevista narra algunas de sus experiencias con monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez —el obispo mártir—, sin lugar a dudas una de las figuras más importantes de la historia salvadoreña.

Es el testimonio que relata no solo aspectos referentes a su amistad con el prelado, sino que, a su vez, las preocupaciones de este hombre de Dios sobre cómo veía la realidad del país.

Pepe define al obispo mártir como un amigo “con libertad de criterio y de actuación, ese ponerse en manos de Dios en un contexto de mucha presión por parte de distintos sectores y en un tiempo en el que tu vida dependía de lo que dijeras o hicieras, y, sobre todo, en un tiempo en que tantas personas solicitaban su intercesión, en el que tanta gente humilde estaba siendo violentada en sus derechos fundamentales y que veían en él su único apoyo, su única esperanza. Sentía una responsabilidad tremenda hacia el pueblo. Rezaba mucho; en momentos críticos, en momentos en que debía tomar decisiones importantes, se retiraba a orar a la capilla.

Allí, él encontraba inspiración y ayuda. Dejaba que Dios actuara sobre él, que lo orientara en el análisis de la realidad. Monseñor tenía esa capacidad de ver las cosas desde la perspectiva del evangelio. Era un hombre que ‘sentía con la iglesia’, sentía el sufrimiento de la gente como suyo propio”.

Y es que siempre me he preguntado sobre el porqué la figura y el pensamiento de este obispo ha trascendido el mundo entero, y llego a la conclusión de que no es solo por el hecho de que se convirtió en “la voz de los sin voz” en este país en el que le tocó vivir, con características medievales, y, peor aún, hoy en día, a las puertas de la modernidad, con una sociedad que vive entre el pasado y el presente, pero todavía con resabios de una contracultura que tiene su origen en ese pasado oscurantista medieval que se resiste a desaparecer por esas profundas relaciones de poder que lo sustentan.

Monseñor Romero supo ser el obispo que no solo se aferró a entender y dar respuesta a “las debilidades” del ser humano solo desde la fe. Al leer el relato de Pepe Simán, así como sus homilías, veo a ese obispo mártir preocupado en dar una respuesta a los problemas del ser humano desde una perspectiva holística.

De su pensamiento plasmado en sus homilías, veo a ese pastor convencido de que la religión era solo un aspecto de la realidad social, y que si verdaderamente se quería comprender y hacer algo por el ser humano había que comenzar aquí en la tierra, partiendo desde la fe, pero tomando en cuenta la realidad social, económica y política del país.

Estoy seguro de que el obispo mártir soñaba con un cambio de actitud por parte del ser humano pero para ello había que cambiar esas mentalidades que justificaban el domino social, económico y político de unos pocos para con las mayorías analfabetas y desposeídas.

Monseñor Romero era el que creía que el ser humano es capaz de vivir en armonía solo cuando comparte y dialoga. Ese fue su pecado, y por eso lo mataron. Es por eso que su figura, año 2010, a 30 años de su asesinato, es la del pastor actual.

Que gratificante sería cuando todo este puñado sacerdotes católicos y de otras denominaciones cristianas que hoy en día se amparan en su habito o en su iglesia entendieran que la religión sola, si no va acompañada de la compresión de los demás fenómenos que cotejan a la sociedad (dígase económicos, políticos, culturales y hasta ideológicos), no es nada más que palabrerío de mercado, que en vez de hacer solidaria a la sociedad la desune y la trasforma para mal, como es el caso de lo que ocurre en nuestra sociedad.

¿De qué me sirve tener cientos de iglesias en este país cuando el irrespeto, la desidia, el maltrato, el abandono y la explotación social, cultural, económica y la manipulación política es un acontecer de cada momento? La Iglesia y sus líderes, año 2010, deberían de entender de una vez por todas que la vida eterna se empieza a ganar aquí entre nosotros. El obispo mártir es un ejemplo por seguir. La iglesia salvadoreña, hoy por hoy, no se atreve plenamente a reconocer el gran legado y testimonio de este gran hombre.

Y es precisamente, pues, que la misma se encuentra maniatada en un compadrazgo profundo con las fuerzas históricas de poder de este país y, es más, consumidos en un pensamiento escolástico que en vez de avanzar lo cohíbe de tal forma que, ante acontecimientos históricos en donde es claro que el ser humano debe ser protagonista, si es que verdaderamente quiere cambios, reduce su pensamiento a una figura de estampa colgada de la pared. Estamos ante una Iglesia que da la impresión de que ya se acostumbró a la violencia y a una sociedad indiferente. Esa diferencia, traducida a una actitud diabólica del ser humano, es la que monseñor Romero señalaba y atacaba.

En los momentos actuales de nuestra sociedad, es urgente leer y estudiar el legado de este obispo mártir —y no solo desde lo religioso—, ya que su legado es tan grande que muy bien puede ser abordado y puesto en práctica en el estudio y comprensión del ser humano desde diferentes ámbitos de las ciencias sociales y no solo desde la teología y las ciencias políticas.

El sustento antropológico que encuentro en el pensamiento de monseñor Romero es, precisamente, su amplia visión liberadora del ser humano, y no solo desde la religión. Su pensamiento es holístico: ve al hombre inmerso en la sociedad como un ente que desde la fe se relaciona con lo económico, lo político y la historia cultural. A ese ser humano integrado en esa realidad es que había que entender y acompañar.

Si monseñor se hubiera enfocado solo desde lo religioso a entender el fenómeno, su pensamiento sería uno más entre tantos. Gracias Pepe por compartir conmigo tu experiencia con este Santo de América. Estoy seguro que así como vos hay otros salvadoreños que compartieron también con monseñor. ¡Qué bonito sería cuando otros tomaran tu ejemplo y publicaran sus experiencias con este gran salvadoreño de Dios!

sábado, 22 de mayo de 2010

Rumba para el santo

Rumba para el santo

Con mucho fervor, los seguidores de Monseñor Romero acudieron a la vigilia en las afueras de Catedral Metropolitana. Foto Diario Co Latino/Josué Parada

Beatriz Menjívar
Redacción Diario Co Latino

El atrio de catedral se convirtió nuevamente en escenario para el canto social. Grupos que un día desfilaron en ese mismo lugar para denunciar los atropellos de la guerra, se reunieron para brindarle un tributo a “San Romero de América”.

La vigilia, para recordar el 30° Aniversario de su “martirio” y esperar la madrugada para celebrar simbólicamente la “resurrección” del santo de los pobres, se convirtió en una fiesta musical.

En ella participaron grupos históricos como Yolocamba Ita, Cutumay Camones y Los Norteñitos. Y otros más recientes pero igualmente queridos: Sal y Vida, Sierra Madre y Xolotl.

El cansancio por la peregrinación y el desvelo, no fueron obstáculo para que los salvadoreños venidos de todo el país disfrutaran y bailaran al ritmo de canciones que reflejan la vida y obra del mártir.

“Podrán matar al profeta pero su voz de justicia no, y le impondrán el silencio pero la historia no callará”, coreaban centenares de personas en las afueras de catedral, cuando el reloj anunciaba que el sábado llegaba a su final e iniciaba el domingo.

“El Profeta”, compuesta por Jorge Palencia, horas después de conocer del asesinato de Romero, fue acompañada por voces incontenibles que vivieron cada interpretación de los Yolocamba.

Franklin Quezada, vocalista del grupo, contuvo por un momento la euforia de los asistentes para compartir anécdotas, “en marzo de 1979, jóvenes del Bloque Popular Revolucionario tomábamos esta catedral en solidaridad con los compañeros del sindicato de Industrias La Constancia”, contó.

“Yo era parte del grupo de catorce, duramos diez días asediados por la policía de hacienda y la guardia nacional. Una noche particularmente difícil, desde una puerta cerca del altar salió Monseñor Romero para preguntarnos cómo estábamos, si habíamos comido, si no había disparos, preguntó muchas cosas…”, recordó Quezada.

“Al día siguiente regresó y nos trajo pollito, porque la noche anterior sólo habíamos compartido frijoles. De Monseñor podemos hablar muchísimo”, detalló el vocalista del grupo.
La vigilia, en honor al santo que no necesita regulación papal para ser reconocido así por los humildes, mueve masas.

Se ha convertido en una tradición, que sutilmente se ha burlado de los años y sus obstáculos, evitando que la memoria sea ahogada por intereses políticos.

La labor de Romero fue recordada por los acordes de diversos grupos, unos con más trayectoria que otros. “Los Norteñitos”, reunidos para la ocasión, interpretaron las legendarias canciones que los convirtieron en perseguidos políticos.

Sus canciones evocaron memorias entre los salvadoreños que vivieron el fragor del conflicto armado. Igual que las interpretadas por “Lolo”, “Chinto” y “José”, los que quedan de “Cutumay Camones”.

También las interpretaciones de Xolotl, Sal y Vida y Sierra Madre fueron esperadas. Fueron los designados para imponer su ritmo en la madrugada y evitar que el sueño y el cansancio pusiera a dormir a los presentes.

Pero el tiempo, imparable, anunció un nuevo día en menos de los que canta un gallo. Bajo el resplandor del sol los gritos “está entre nosotros”, “viva Monseñor Romero” los participantes se marcharon con la fe de que el asesinado hace 30 años, por la bala de un francotirador, esta presente en su pueblo.

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