miércoles, 13 de noviembre de 2013

Presidente Irlandés visita Catedral Metropolitana y tumba de Monseñor Romero

El Presidente de Irlanda, Michel Higgins, acompañado de la Primera Dama de Irlanda, Sabina Higgins, saluda Monseñor Jesús Delgado, en la Cripta de Catedral Metropolitana.


Alma Vilches
Redacción Diario Co Latino

La figura de Monseñor Romero es un símbolo no solo para los salvadoreños, sino para el mundo entero, ejemplo de ello es la visita del presidente de Irlanda, Michael Higgins, al lugar donde reposan los restos del Obispo mártir.
En la tan apretada agenda, el presidente Irlandés dejó tiempo para una actividad privada donde recorrió las instalaciones de Catedral Metropolitana y la Cripta donde están enterrados los restos de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Durante la visita no se permitió el acceso a la prensa y no se brindaron ningún tipo de declaraciones. El presidente Higgins fue acompañado por su esposa, una comitiva, el vicecanciller de la República, Carlos Castaneda; y el Vicario General de la Arquidiócesis de San Salvador, Monseñor Jesús Delgado.
Al referirse al significado de visitar la tumba de Monseñor Romero, el presidente de Irlanda solamente pronunció que “es de gran importancia para él porque es un defensor de los Derechos Humanos”.
Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, por escuadrones de la muerte, mientras celebraba una misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia.
Tal como denuncia el Informe de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el gobierno de turno no realizó ninguna investigación exhaustiva sobre el asesinato del arzobispo Romero. 
Roberto d’Aubuisson, líder de los escuadrones de la muerte y antiguo miembro de la Guardia Nacional, fue arrestado en mayo de ese mismo año y, a pesar de las pruebas que lo implicaban, tanto en el asesinato de Monseñor como en la conspiración para un golpe de estado, fue puesto en libertad. 
Cuatro años más tarde, el embajador Robert White declaró ante un comité del congreso que existían pruebas suficientes para afirmar “más allá de cualquier duda razonable” que d’Aubuisson había planeado y ordenado el asesinato, aunque este nunca fue procesado.
Al asesinato de Monseñor le siguieron otros actos de violencia terribles contra una Iglesia comprometida con el pueblo salvadoreño, como la violación y asesinato de tres monjas y una seglar estadounidenses el 2 de diciembre de 1980 o el asesinato de seis sacerdotes jesuitas por escuadrones de la muerte en noviembre de 1989. 
Dichos actos se insertaron en un periodo convulso de enfrentamiento entre el poder represor y grupos guerrillero, los cuales se prolongaría durante más de una década.
El motivo del asesinato de Monseñor Romero fue la constante lucha por la defensa de los derechos humanos en el país, ya que  denunció los asesinatos de los escuadrones de la muerte contra campesinos, opositores políticos e indígenas. 
También, defendió los derechos civiles de los obreros, campesinos y aborígenes, por lo cual fue conocido como “la voz de los sin voz” o como “San Romero de América”.
Como parte de las campañas a favor de los derechos humanos y la promoción de la paz y la democracia, Michael Higgins visitó durante la década de los 80 varios países en conflicto, entre ellos El Salvador, por lo que tuvo la oportunidad de conocer a Monseñor Romero. Tanto el presidente Irlandés como Monseñor han trabajado incansablemente por denunciar las violaciones de derechos humanos.
Con la visita a la tumba del Obispo mártir se pone fin a las actividades programadas durante la estadía del presidente Higgins, quien llegó a El Salvador el pasado miércoles.