miércoles, 13 de noviembre de 2013

Catedral de Londres estrena “espacio Romero”




Tomado de: 
Fotos Romero Trust/
Conferencia Episcopal

Una catedral del siglo XIX asociada con la marcha de los católicos ingleses desde la represión a la tolerancia, bombardeada por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial y visitada por Juan Pablo II en 1982, ahora alberga un “espacio [Óscar A.] Romero” que el embajador salvadoreño Werner Matías Romero (sin parentesco a Monseñor) llamó “un pedacito de el Salvador” en el corazón de Londres. Embajadores y Altos Comisionados, miembros del Parlamento y otros funcionarios del gobierno se sumaron a religiosos de las comunidades católica y anglicana en la Catedral de Saint George, incluyendo el arzobispo católico de Southwark (cuya jurisdicción abarca partes de Londres y puntos al sur) Peter Smith, el obispo católico de Hallam (Provincia de Liverpool) John Rawsthorne, y el decano anglicano de Westminster, John Robert Hall, quien encabeza el capítulo de la Abadía de Westminster, donde una estatua prominente de Óscar Romero ha lucido en la fachada occidental de la Iglesia Real desde 1998. 



La gran asamblea llegó a participar en un servicio de oración ecuménico que inauguró una pequeña capilla dedicada a Romero y para bendecir una gran “Cruz Romero”, en el estilo del muralista Fernando Llort, creada por el maestro salvadoreño en las montañas de El Salvador y enviada a Londres.  La Cruz contiene un solideo de Romero y un fragmento de la sotana ensangrentada que vestía cuando fue asesinado.
Entre la muchedumbre de 900 presente en la ceremonia del jueves 19 de septiembre se encontraban Llort; el hermano menor de Romero, don Gaspar Romero; y el vicario de Romero, monseñor Ricardo Urioste, presidente de la Fundación Romero en El Salvador por largo tiempo, quien cumplió 88 años a principios de la semana. Mons. Urioste fue el orador principal de la noche, y pronunció unas palabras breves pero conmovedoras presentando a Romero como un hombre de Dios, un hombre de la Iglesia, y un hombre del pueblo. Sus palabras estuvieron salpicadas con anécdotas sobre Romero de un estrecho colaborador. 
Recordando la espiritualidad de Romero, Urioste relató que acompañó a Romero en un viaje a Roma cuando era arzobispo. “Fuimos juntos a la Basílica de San Pedro”, recordó Urioste. “Se arrodilló ante el altar y yo me arrodillé a su lado. Después de un largo tiempo, me levanté”. Urioste cuenta que Romero “todavía estaba en profunda oración, y pensé: ‘Hay que seguir a este hombre porque él está siguiendo a Dios’.” 
Explicando que en su concepto de Iglesia Romero incluyó los laicos, Urioste recordó la vez que Romero se acercó a un indigente después de una reunión con algunos teólogos. “Pensé que iba a ofrecerle una ayuda”, dijo Urioste. “En lugar, le hizo a este hombre la misma pregunta que le había hecho a los teólogos”. Urioste citó los apuntes que Romero hizo en su último retiro espiritual, donde escribía sobre su temor de ser asesinado, pero al final acepta la posibilidad de una muerte violenta y ora por la fuerza para enfrentarla. Urioste las considera “entre las palabras más hermosas que ha escrito”.
Mons. Urioste rechaza el modelo de conversión repentina en la vida de Romero, y prefiere comparar la apertura de los ojos de Romero al relato bíblico del ciego de Betsaida (Marcos 8:22-26), que recupera la vista completamente, poco a poco, en un milagro de Jesús. Romero “siempre fue alguien que trató de hacer la voluntad de Dios y Dios le reveló su voluntad, paso por paso”, dijo Urioste. Concluyó con un esmerado deseo por la santidad de Romero.
En el curso de la historia, tres obispos han sido asesinados en el templo. El primero fue el obispo de Cracovia, Estanislao. Fue asesinado por regañar al rey polaco por sus pecados, es decir, por la defensa de la moralidad. El segundo fue el arzobispo de Canterbury, Tomás Becket, quien fue asesinado por defender los derechos y las libertades de la Iglesia. Y el tercero fue Mons. Romero de San Salvador, quien trató de ser fiel al Evangelio y a la enseñanza de la Iglesia. Fue asesinado por defender a los pobres. Los dos primeros han sido ya canonizados. Tal vez algún día, si Dios quiere, Mons. Óscar Romero será canonizado, también.
En el punto simbólico más culminante de la noche, la asamblea ecuménica, incluyendo cánones luciendo mozzettas recortadas de armiño, encendió velas y rodeó la gran cruz colorida, en la capilla abovedada de la catedral gótica románica. Los dignatarios presentes incluyeron al p. Michael Campbell-Johnston SJ, el ex Provincial británico; Julian Filochowski, el líder de la Romero Trust; Canon John O’Toole, el Decano de la Catedral; Jan Graffius, de Stonyhurst College, quien restauró las vestimentas de Romero para su preservación en San Salvador; el Revdo. Richard Carter, de San Martín de los Campos en Londres, donde se celebran las conmemoraciones Romero; la Hna. Elizabeth Dawson, de las Hermanas de los Sagrados Corazones de Jesús y María; Clare Dixon, directora del programa de CAFOD para América Latina; el p. Tony Lester O.Carm, de la provincia británica de los Frailes Carmelitas; la Hna. Pamela Hussey SHCJ; el p. Marcos Hackeson; y Chris Bain. El Arzobispo Smith roció agua bendita y agitó un incensario caminando alrededor de la Cruz durante la ceremonia de bendición. Al hacerlo, las palabras del Embajador Matías Romero parecían encuadrar la escena. Refiriéndose a Mons. Romero, el diplomático dijo: “Él nos ascendió a un nivel superior”. Después de la ceremonia, los miembros del público pasaron enfrente de la Cruz, admirándola, tomando fotos. “Ahora en su paso hacia la santidad, la semejanza de la voz de los sin voz está hoy marcada en piedra [en la estatua] sobre la entrada a la abadía de Westminster, y su imagen permanece grabada en nuestras mentes, su ejemplo no pierde su resplandor”.