sábado, 22 de mayo de 2010

Monseñor Ricardo Urioste-Presidente de la Fundación Monseñor Romero

Monseñor Ricardo Urioste-Presidente de la Fundación Monseñor Romero

En esta ocasión, Mediolleno les presenta una entrevista con Monseñor Ricardo Urioste. Monseñor Urioste nos cuenta sobre su involucramiento en la Fundación Monseñor Romero, su decisión de dedicarse al sacerdocio, y lo que considera su mayor satisfacción y arrepentimiento. Esperamos que les guste.

Mediolleno: ¿Qué relación tenía usted con Monseñor Romero?
Monseñor Urioste: Durante el tiempo que él fue arzobispo yo fui su vicario general, lo cual quiere decir el segundo después de él. Por supuesto, por razones de trabajo tenía mucho contacto con él. Esos tres años fuimos muy cercanos.
A Monseñor Romero se le acusó de estar ligado con la izquierda insurgente. ¿Qué relación tenía Monseñor Romero con las fuerzas políticas de aquella época, tanto de derecha como de izquierda?
MU: Monseñor Romero era una conciencia en el país; entonces señalaba lo malo que las izquierda hacían y señalaba tambien lo que veía que no estaba correcto de parte del gobierno. Naturalmente, eso indujo a alguna gente a acusarlo de meterse en política, lo cual jamás tuvo intenciones ni de pertenecer, ni de apoyar, ni de contrariar a este partido o al otro partido. El fue totalmente independiente de eso, estaba muy por encima de todo eso. En cuanto a la acusación política quiero decirte que lo mismo ocurre con Jesús. Cuando lo llevan a juico delante de los sacerdotes judíos, las acusaciones son de tipo religioso, cuando lo llevan delante de Pilatos, el gobernador civil de aquel tiempo, las acusaciones son de tipo político. Si lees el capitulo 23 de San Lucas, te vas a encontrar que dicen las acusacion contra él: es que anda subvirtiendo al pueblo, es que anda molestando al pueblo. La misma acusación le hacen a Monseñor Romero. Los profetas tienen un destino muy complicado y muy difícil porque no son entendidos por todos, como Jesús tampoco fue entendido por todos. A tal grado que sin hacer nada malo, lo juzgan, lo condenan y lo crucifican por lo que había hecho y por lo que había dicho.
¿Qué acciones tomó la Iglesia tras el asesinato de Monseñor Romero para que se encontrara al culpable y se hiciera justicia?
MU: Naturalmente a la Iglesia no le tocaba hacer un juico o buscar a los hechores, eso es una función estrictamente de las instancias gubernamentales, lo cual nunca se llevó a cabo debidamente. Al juez que estaba al frente de la causa intentaron matarlo en su casa, hirieron a un sirviente, y él se tuvo que ir del país después de ese atentado. La Iglesia lo único que pedía es que se hiciera justicia y se investigara la causa, pero nunca se llegó a hacer.
¿Cómo surge la idea de comenzar la Fundación Monseñor Romero?
MU: Surgió hace 10 años para perpetuar la memoria de Monseñor Romero, para recordarlo, para que su pensamiento estuviera siempre presente en mucha gente y para que se fuera conociendo poco a poco de parte de todos la verdadera personalidad de Monseñor Romero. Por eso lo recordamos cada año, especialmente para el día de su nacimiento, el 15 de Agosto, y para el aniversario de su muerte el 24 de Marzo.
¿Cómo va el proceso de canonización de Monseñor Romero?
MU: Todos los procesos de canonización son muy lentos. Estaba leyendo en Internet que estaban hablando de unos que van a canonizar del año 1684, entonces digo yo, falta bastante porque Roma es muy cautelosa, muy incisiva en el aspecto de ver toda la actitud de las personas. Pero también sabemos, porque ha sido públicamente declarado de parte de Roma, que se han leído todas sus homilías, se han leído sus diarios, se ha leído todo lo que el escribió y dijo y han contestado que no encuentran ninguna cosa que sea fuera del evangelio y fuera de la fé – que todo esta conforme a la verdad evangélica.

Monseñor Urioste (derecha) recibe del Padre José María Tojeira rector de la UCA, el doctorado honoris causa en teología.
Se escucha que las vísceras de Monseñor Romero fueron encontradas incorruptas. ¿Se ha tomado esto en cuenta en el proceso de canonización?
MU: No lo sé [si se ha tomado en cuenta en el proceso]. Sí es cierto que eso ocurrió. Una vez que Monseñor Romero había ya muerto, algo así como dos años después, las religiosas del hospitalito donde él vivía se les ocurrió hacer un monumento a la Virgen delante del jardincito de su apartamento. Antes de eso, cuando murió Monseñor Romero, yo personalmente les dije a las hermanas del hospital que estuvieran atentas a que sus vísceras, cuando se las sacaran, no las tiraran en cualquier parte sino que las recogieran y las enterraron en una caja con un plástico enfrente de su apartamento. Cuando llego el momento que te acabo de mencionar de ir a hacer el monumento a la Virgen antes de que viniera el Papa en el 83, empezaron los albañiles a excavar y encontraron la caja donde habían puesto sus entrañas y todo lo demás. Encontraron que la sangre estaba nítida y que los órganos no tenían ningún mal olor. Yo no estoy diciendo que eso fue un milagro, es posible que haya sido un fenómeno natural pero de todas maneras sorprendente y extraordinario. Así que el Papa cuando vino en el año 83 se le dio un botecito con la sangre de Monseñor Romero.
¿Cuál es la posición de la Fundación Monseñor Romero frente a la politización que se le da a la figura de Monseñor Romero?
Yo estoy totalmente de acuerdo en que es un error el politizar la figura de Monseñor Romero. Pero una cosa quiero destacar y es que creo que es politizar la figura de Monseñor Romero, denigrarlo, y decir cosas de él que no fueron ciertas como acostumbran hacerlo algunos, eso es politizarlo. También es politizarlo pretender tomarlo como bandera política de cualquier partido. Entonces, la Fundación Romero como toda la iglesia está en contra de una manipulación política de Monseñor Romero.
¿Cree usted que esta “instrumentalización” de la figura de Romero puede afectar el proceso de canonización?
Por supuesto que sí puede afectar. Desde una visión, como te decía hace un momento, o desde la otra visión verdad. Las dos cosas pueden afectar al proceso de canonización.
En su opinión ¿Cuál es el legado más importante que le deja Monseñor Romero al pueblo salvadoreño?
Yo creo que hay diversos legados que Monseñor Romero deja. Lo primero y esencial que nos deja es su gran amor por Dios, manifestado en su vida de oración constante en todo momento y en toda circunstancia. El segundo (legado), es su amor al pueblo, y con eso quiero decir, a todo el pueblo. Pero con una particularidad de amor a los pobres, que son lo más necesitados. Se puede entender bien esto cuando hay una familia que tiene varios hijos y supongamos uno de ellos es paralítico, ¿a quién va a atender más la madre? Al paralítico quien es el que más lo necesita. Además de estas dos cosas diría yo que fue su honestidad, su sinceridad, su afán de justicia y de defender la vida de las personas, esto fue lo que caracterizó el legado de Monseñor Romero.
Usted es un ejemplo de alguien que se ha dedicado por completo a servirle a Dios y a sus compatriotas. ¿Qué lo motivó a dedicarse al sacerdocio?
Yo decidí ser sacerdote cuando tenía 22 años de edad, tomé la decisión de ser sacerdote porque creo que es el llamado al más alto servicio. Tanto en nuestro país como en todas partes, se necesita mucho de sacerdotes. Tú ves figuras aquí que han prevalecido en la opinión pública, está lo de los minusválidos del padre Vito Guarato, toda la obra del padre Mucci y así se destacan tantos otros, menos conocidos, pero que están haciendo trabajos parecidos en sus parroquias. Esto me movió a mí también a pensar en ser sacerdote para el servicio de todas las personas.

Foto tomada de El Diario de Hoy
¿En que proyectos de servicio social se involucra usted?
He sido durante 13 años párroco de la parroquia de Cristo Redentor. Cuando sucedió el terremoto, las casitas que se cayeron en la zona de la Escalón, fueron las casitas de gente muy pobre, no las casas de la gente “bien”. Entonces empezamos a decir que esa gente no era damnificada del terremoto sino que era damnificada de toda la vida. Nacen pobres, viven pobres y mueren pobres y teníamos que ir a verlos. La gente “bien” de la parroquia se organizó para ir a las distintas zonas donde había habido más desastre, a orar con ellos, a ayudarles, a sacar un censo y descubrimos entonces que 126 casitas de adobe se habían caído en toda la parroquia. Empezamos a pedir la ayuda en toda la parroquia y logramos recoger 80, 000 dólares y con eso pudimos construir, de hierro y ladrillo, las 126 casitas de la gente.
Igualmente tenemos en la parroquia consultorios médicos donde la gente paga $3 y recibe consulta del médico y medicinas gratis. Todos los días hay alrededor de 50 – 60 personas pasando consulta.
Tenemos también lo que llamamos la Despensa Familiar, compramos los productos de la canasta básica al mayor y ahí vendemos todos los productos a por lo menos 15 centavos más barato que cualquier súper o tienda. La gente naturalmente va a comprar ahí, se venden unos 1 500 dólares mensuales y con eso se vuelve a comprar.
Tenemos también para ellos una Caja de crédito: le prestamos $100 a una persona para poner una tortillería, venta de tortas o cualquier cosa, nos pagan en 4 meses sin intereses y se les vuelve a prestar de nuevo en las mismas condiciones.
Cuando usted ora, ¿qué le pide a Dios?
Yo no le pido nada a Dios, sólo una vez recuerdo haberle pedido algo de orden material. Esa vez le pedí que porfavor no me fuera a dar Alzheimer’s en mi vida, no por mí sino que por las personas que tendrían que hacerse cargo de mí. Cosas de orden material nunca le pido porque Dios sabe lo que uno necesita. Por lo que hay que orar es por nuestro crecimiento espiritual.
Con tantos años de experiencia, ¿de qué se arrepiente?
De no haber trabajado todo lo que podía haber trabajado. De eso le pido perdon a Dios.
¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?
Que traté de hacer lo que Dios me inspiraba. Yo fui párroco de la parroquia San Francisco del año 57 al año 78. Yo veía que sólo mujeres llegaban a la Iglesia. Yo me dije ¿Cómo hacemos para llamar a los hombres? Entonces se me ocurrió el movimiento familiar cristiano que eran reuniones de matrimonios en sus casas comentando la palabra de Dios, pensando en los elementos necesarios para una vida conyugal pacífica y armoniosa, y pensando en la educación de los hijos y en su incersión en la comunidad. Eso fue en un determinado período. En otro período, empezamos a dar unos cursillos en el campo. Nos íbamos todos los días de Lunes a Viernes a las 7 de la mañana, a un pueblo y ahí nos reunía el párroco y las hermanas a 40-50 campesinos. Pasabamos con ellos todo el día dando cursos bíblicos, alentándolos en su vida, y de esto tengo un grato recuerdo.
¿Que le recomendaría a los jóvenes para mantener una vida fuera de vicios y cerca de Dios?
Yo creo que lo fundamental es conocer la persona de Jesucristo y el plan de vida que nos ha entregado. Deben recordar que lo bueno siempre cuesta y lo malo es muy fácil pero te destruye y acaba contigo, y lo bueno aunque es difícil es lo que te hace mejor.